Opinión

Por la boca muere el pez

Por la boca muere el pez

Aspiraba a una campaña donde primara el debate de las ideas, de los programas y planes de los candidatos para enfrentar los problemas nacionales. Saber lo que piensan Hipólito Mejía y Danilo Medina sobre la protección del medio ambiente y los recursos naturales. Todo indica – sin embargo- que el sector oficial no escatimará esfuerzos ni recursos para reelegir sus privilegios.

La impunidad tiene un precio. Si Danilo quiere el respaldo del sector que encabeza el presidente Leonel Fernández, no será gratis. Danilo se mantuvo distante del gobierno y de la “obra de gobierno” del presidente Fernández para no contaminarse.  (“¡No iré al Palacio a robar!”)

Si ahora, por razones políticas decide hacer causa común con los que sí han ido “al Palacio a robar”, es su decisión. Debe saber que pagará un precio. El grupo de Palacio, lejos de aportarle simpatías y votos, le resta. Y lo que es peor, cuando pierda, no podrá decir que lo venció el Estado porque ahora el Estado es su aliado. (Me dicen que la camarilla de Palacio presiona para que la Primera Dama sea la compañera de boleta de Danilo. Un chusco cuando se enteró dijo, que esa era la mejor venganza de Leonel porque así elimina la competencia interna (la de su casa) y externa (la del PLD) dejándole el camino libre para el 2016.

Un dirigente del PLD me recordó la tesis de que “el fin justifica los medios” y que Danilo necesita el apoyo de Leonel. “Y después él hará lo que tenga, pues no irá al Palacio a robar”, lo cual no deja de tener sentido.

En lo que Danilo ejecuta su estrategia para unir al PLD, Hipólito ya unificó el PRD, aunque sea de palabra.

Hipólito será presidente. Tendría que cometer errores garrafales para que no sea así. Tendría que ponerse loco y salir desnudo a la calle a tirar piedras. El “comesolismo” es la manera de gobernar del PLD que el pueblo aborrece.

Es por eso que los enemigos de Hipólito han comenzado una campaña sucia y rastrera en su contra. Ya comenzaron a irrespetarlo. No se dan cuenta que ofende quien puede, no quién quiere. Hipólito no se dejará provocar.  Responderá cuando deba responder. No hablará por hablar. Esos tiempos pasaron. El Hipólito de hoy no es el Hipólito de hace diez años. El Hipólito de hoy sabe lo que quiere y como lograrlo. Es por eso que otra vez será presidente de la República.

El Nacional

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