Opinión

Presencia economica

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Daniel Guerrero

Balada comercial

Siendo Estados Unidos un país que ejerce mucha influencia dentro de las relaciones económicas internacionales es lógico deducir que los cambios de la Administración Trump en materia de política comercial exterior están generando contradicciones en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), institución internacional responsable de la regulación del comercio global.
Con una producción de bienes y servicios que supera con creces los 20 billones de dólares la tierra del billete verde sigue ocupando el lugar cimero dentro de la economía global, reconociendo que China avanza en su crecimiento económico integral, medido a través de su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
El PBI expresa el valor monetario de la producción de bienes y servicios que una economía genera durante un período determinado, normalmente de un año. Ese indicador macroeconómico ha ganado carta de naturaleza dentro de la literatura económica internacional.
Señales de los cambios que introduciría EE.UU. dentro de su estrategia comercial frente al resto del mundo se pusieron en evidencia cuando el gobierno dispuso la salida de Washington del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), un mega acuerdo comercial que ya había sido negociado por los doce países miembros, incluyendo a Estados Unidos, unido a su anunciada disposición de enfriar las conversaciones tendentes a la firma de un posible Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) con la Unión Europea.
Pero mientras la primera potencia mundial se repliega en el ámbito comercial, los restantes once países que forman parte del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) han avanzado en su entrada en vigor y ahora es conocido en los círculos internacionales como el acuerdo TPP-11, el cual abarca la eliminación de más del 95 por ciento de los aranceles entre los países miembros, los cuales representan el 13.3 por ciento del PIB mundial y el 14.4 por ciento del comercio global.
También se llevó a cabo el proceso de revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), vigente desde enero de 1994 entre Estados Unidos/México/Canadá. El proceso se agotó durante ocho rondas de negociaciones, siendo reformulado su nombre como Acuerdo Estados Unidos, México, Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés).
Pero una afectación a una mayor expansión del comercio mundial se está experimentando debido a las prácticas proteccionistas y el ambiente de guerra comercial que se respira dentro del escenario económico global debido a las contradicciones tecnológicas que se registran entre Washington y Pekín.
Lo cierto es que el desempeño del comercio internacional se aprecia afectado por un reforzamiento de las prácticas proteccionistas y un retorno al culto de los acuerdos comerciales bilaterales, postergándose a un segundo plano el escenario del multilateralismo en las negociaciones dentro de la OMC.
No obstante debe tenerse en cuenta que ningún país -por más inci<cdencia económica que registre a nivel mundial- debe considerarse como autárquico en el plano comercial. Porque en la nave del comercio mundial navegan todas las economías.

El Nacional

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