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Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero 

Espejo de crisis

Se equivocan quienes sostienen que una recesión puede ser producida por los aportes teóricos de un economista, toda vez que las crisis económicas abren paso a la formulación de enfoques teóricos que pretenden determinar las causas y los efectos del fenómeno en cuestión al tiempo que formula propuestas de soluciones.

Está el caso del reconocido economista británico John Maynard Keynes (1883-1946) quien en vísperas de la Gran Depresión (1929) que estremeció los cimientos de la economía mundial llegó a negar la posibilidad de más quiebras en las bolsas de valores.

Pero el derrumbe bursátil de Wall Street produjo un sacudimiento telúrico en el pensamiento de los economistas, sobre todo para Keynes, quien sostuvo que la causa eficiente de la depresión fueron las excesivas reservas bancarias que frenaban la demanda de créditos a los empresarios para estimular la inversión.

Fue entonces cuando Keynes abogó por el incremento del gasto público como forma de dinamizar la demanda, el consumo de bienes y servicios, tanto por el Estado como por la economía civil.

Lo cierto del caso fue que en vísperas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) Europa vivía en medio de una inestabilidad política y económica heredada de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), lo que inducía a una mayor presencia del Estado en las determinaciones económicas.

Porque detrás de la opinión de un economista siempre está subyacente –aunque pretenda cobijarse bajo una apariencia técnica- la identificación con determinados intereses económico-políticos que se expresan a través de planteamientos ideológicos.

Lo que no puede ignorarse es que los consejos y propuestas de los economistas influyen en las decisiones de políticas económicas.

Los economistas neoclásicos que rinden culto a las sacrosantas fuerzas del mercado minimizan cualquier aproximación al pensamiento keynesiano que induzca a una participación más activa del Estado en las determinaciones económicas. Es obvio que están equivocados. Porque el Estado tiene mucho que hacer todavía en materia de redistribución de los ingresos.

Propicia es la ocasión para rescatar del olvido histórico una frase pronunciada por Benjamín Franklin (1706-1790), político y científico estadounidense, la cual adquiere vigencia en los momentos actuales: “Si quieres conocer el valor del dinero, anda y prueba a tomarlo en préstamo”.

Claro, sin créditos, sin préstamos, la economía mundial contemporánea no podría menos que colapsar. Las actividades productivas, comerciales y financieras requieren de liquidez (dinero en circulación). En tiempo de crisis económica crece el desempleo. Y en un país como Estados Unidos, donde las dos terceras partes del producto interno bruto (PIB) lo aporta el consumo, el dinero en poder del público está brillando por su ausencia.

La crisis económica que ya se deja sentir a escala planetaria ya está impactando con crudeza sobre los países pobres, pero hay que cuidarse de arribar a conclusiones mecanicistas. Cada economía tiene sus características.

El impacto de la crisis no será igual en todos los países. De ahí la importancia de alimentar la conciencia social de los ciudadanos mediante el uso correcto, sencillo y práctico de los conceptos económicos.

Por: Daniel Guerrero
el.nacional@codetel.net.do

El Nacional

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