Opinión

Presencia economica

Presencia economica

 La Gran Recesión (2008-2009) que estremeció los cimientos de la economía mundial legó a los países desarrollados un endeudamiento público cercano al 100 por ciento del valor de su Producto Interno Bruto (PIB), lo que significa que casi todo lo producido durante un año estaría afectado por la carga financiera de esas obligaciones.

Con sobrada razón el Centro de Estudios de Políticas Europeas, con sede en Bruselas, Bélgica, ha señalado que ese astronómico endeudamiento público compromete el presente y futuro económico  de lo países de la Unión Europea (UE) restringiendo su capacidad para estimular las inversiones productivas y los niveles de consumo interno.

 La recuperación económica que se comenzó a experimentar a  partir del último trimestre del año 2009 fue motorizada por un astronómico programa de salvataje financiero a bancos europeos y norteamericanos virtualmente quebrados y a empresas que se manejaron con números rojos en sus libros de contabilidad. Los problemas monetario-financieros   eran estructurales, de fondo. El mal continúa presente.

 La ralentización (o reducción) en el ritmo de la recuperación económica tanto en la UE como en Estados Unidos ha sido una resultante directa de los graves desajustes fiscales y monetarios que se registran en el mundo desarrollado.

 El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA)  sostiene: “Una seria caída global es previsible dada la persistente debilidad en las principales economías desarrolladas derivada de problemas dejados de resolver después de la Gran Recesión de 2008-2009”.

 Pero en la región latinoamericana y caribeña se percibe también una desaceleración en el ritmo de crecimiento económico. Durante el periodo 2010-2011 la región acumuló una tasa de crecimiento del PBI  de 10,2 por ciento. Téngase en cuenta que durante ese lapso se aplicaron  medidas anticíclicas, de carácter monetario, comercial, fiscal y laboral que dinamizaron la marcha económica, pero…

Ahora bien, para el bienio 2012-2013 el crecimiento del PBI regional se estima  en  un 7,8 por ciento, pues la recesión económica aflora en Europa al tiempo que China da señales inequívocas de una desaceleración en su ritmo de crecimiento, lo cual afectará la demanda de materias primas e insumos al resto del mundo, con énfasis en nuestra  región. Además, la recuperación de la economía norteamericana todavía sigue lenta y frágil.

 Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica  para América Latina y el Caribe (CEPAL), acaba de expresar en el marco de la 53  Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID):  “Nos encontramos cada vez más en un contexto internacional incierto y frágil. La crisis generó graves déficit fiscales en los países desarrollados y esto ha forzado a las autoridades a enfrentar dolorosos procesos de ajuste”.

 Se precisa que los actores económicos, sociales y políticos de   nuestra región tomen conciencia de los problemas productivos, comerciales y financieros que están frenando el crecimiento sostenido de la economía global. Se abre un compás de espera en torno a la marcha de la economía mundial. El momento es de prudencia y conciencia.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación