Opinión

Presencia económica x
Déficit que ata

<STRONG>Presencia económica x<BR></STRONG>Déficit que ata

Para Estados Unidos el tema del déficit presupuestal ha sido un dolor de cabeza, pues cuando el gobierno gasta más dinero del que le ingresa se ve forzado a recurrir al endeudamiento para financiar ese desequilibrio fiscal.

 El Fondo Monetario  Internacional (FMI) ha tocado la tecla del creciente déficit presupuestario -que contiene también el endeudamiento público- que agobia a la economía estadounidense, llamando la atención  de Washington hacia la necesidad de enfrentar, de una manera creíble,  sus fuertes desequilibrios financieros.

 La Gran Recesión (2008-2009) que estremeció los cimientos financieros de la economía mundial fue también un escenario que  alimentó el endeudamiento público en todo el globo terráqueo.

Billones de dólares salieron de los depósitos de los bancos  centrales, ministerios de finanzas y organismos crediticios internacionales hacia las anémicas cuentas de entidades financieras privadas que recibieron el impacto del estallido de la burbuja inmobiliaria ocurrido en Estados Unidos durante el verano del 2007.

 El gran dolor de las economías desarrolladas es el astronómico incremento del endeudamiento público a raíz del incremento del gasto público para reactivar la economía interna mediante el estímulo al consumo.

 Al frenarse la política fiscal expansiva, sobre todo en los países europeos, sobrevino una disminución  en el ritmo del crecimiento económico y de la recuperación.  Tanto el gasto público como el consumo privado  decayeron, enfriando el desempeño de las actividades productivas, comerciales y financieras.

 Y ya se sabe que la economía estadounidense ha estado recuperándose de manera lenta, imprecisa, manteniendo una tasa de desempleo que ronda el 9 por ciento y aflorando el flagelo de la inflación, en medio de alzas persistentes en los precios de los alimentos y los combustibles.

 Interesante por demás resulta el anuncio de la empresa calificadora de riesgos Standard & Poor´s  que sitúa la credibilidad crediticia de Estados Unidos en perspectiva negativa ante el creciente endeudamiento público  y la falta de un plan oficial de reducción del déficit. ¿Cómo reducir el gasto público en tiempo de recuperación? ¿Es eso correcto?

 Ese cuestionamiento a la fortaleza financiera de Estados Unidos ha inducido a inversores internacionales a dirigir su mirada hacia los mercados financieros del mundo subdesarrollado, siendo América Latina y el Caribe un destino preferido.

Debe tenerse en cuenta que esos flujos de capitales hacia la región no necesariamente se dirigen hacia la inversión productiva, sino que corresponden a los llamados capitales golondrinos,  así llamados porque a la menor oportunidad vuelan del país receptor hacia otra parte que les reporte mejores y más rápidos beneficios.

Definitivamente, los problemas financieros derivados del recurrente déficit fiscal está disparando la válvula del endeudamiento público a niveles insostenibles. Estados Unidos se encuentra en el umbral de una incapacidad de pago que sólo se cubriría poniendo a funcionar la máquina de imprimir dólares.

El Nacional

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