La sorpresiva entrevista del sábado con el presidente Leonel Fernández no ha hecho más que alimentar las conjeturas sobre las desesperadas maniobras protagonizadas por el jefe del Gobierno haitiano, entre las que figura el retorno del ex dictador Jean Claude Duvalier, tras 25 años de exilio en Francia, para salir indemne de la grave crisis política que ha marcado el epílogo de su segundo mandato, que está supuesto a dejar el próximo 7 de febrero.
El ambiente que rodeó el encuentro está cargado de incógnitas. A las intensas presiones para que acepte la exclusión del candidato oficialista Jude Celestin, también su yerno, de la disputa en la segunda vuelta de las traumáticas elecciones del 28 de noviembre, coincidió con la visita de Préval a Santo Domingo la decisión de Estados Unidos de revocar la visa a por lo menos 12 funcionarios de su Gobierno.
Alimenta las conjeturas el hecho de que tradicionalmente el gobernante se ha desplazado en aeronaves de las Naciones Unidas, pero en esta ocasión su visita a República Dominicana, acordada a última hora, según los informes, la hizo en un helicóptero propiedad del senador por San José de Ocoa y ex cónsul en Puerto Príncipe, Carlos Castillo.
Con lo rigurosas que tradicionalmente han sido las autoridades haitianas con el protocolo, el hecho de que Préval no reparara o no le diera tiempo de anudarse una corbata sugiere la urgencia con que salió para Santo Domingo.
El Préval que invocó la Constitución para justificar el retorno de Baby Doc es el mismo que en diferentes ocasiones había advertido que el ex dictador sería arrestado y enjuiciado si ponía un pie en su país. Jean Claude regresó con pasaporte diplomático, con la evidente garantía de que sería no molestado, y pudo saludar a seguidores que lo esperaban en la terminal aérea de Puerto Príncipe.
En lo que más bien parece una pantomima, el ex dictador, quien ha motivado su regreso a su país en el deseo de ayudar, fue detenido en su hotel e interrogado sobre desfalco de fondos públicos por unas cuatro horas, unos dos días después. Al estilo Pilatos, el presidente Préval se ha lavado las manos diciendo que el Gobierno cumplió su parte al instrumentarle cargos y que ahora la Justicia tiene que cumplir con la suya.
Pero Duvalier no es más que una cortina de humo para ocultar una realidad más tensa y conflictiva.
En tanto abundan las incógnitas, el mandatario no dejó de causar sorpresa al recordar que conforme a la Constitución, el ex presidente Jean Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica desde 2004 cuando fue sacado del poder a través de un golpe de Estado, puede retornar a su país cuando lo considere conveniente.
Que sea en medio de la actual crisis postelectoral y al cabo de casi siete años de que reconozca el mandato constitucional refuerza la percepción de que el caso Jean Claude y la entrevista con el mandatario dominicano forman parte de algún tipo de maniobra con el propósito, puede ser, de sobrevivir a la actual crisis política.
Tras el terremoto de 2010, el gobernante haitiano no las ha tenido todas consigo. La comunidad internacional ha citado la corrupción entre los factores que han limitado la cuantiosa cooperación económica que se acordó para reconstruir el devastado territorio. Pero también a sabiendas que no había condiciones impuso las conflictivas elecciones del 28 de noviembre, de las que a la fecha oficialmente no se conocen los resultados.
Tras los obstáculos con la ayuda internacional, elecciones en una nación devastada, para colmo en medio de una epidemia de cólera, son más que suficiente para que Préval, que no tiene un pelo de tonto, se percatara de la tormenta que se formaba. La nota que posiblemente lo ha puesto a buscar oxígeno la puso la Organización de Estados Americanos (OEA) con el recuento de votos que determinó que el candidato oficialista había ganado su pase a la segunda vuelta a través de fraude y la presión para que sea excluido del balotaje.
Rumores
En círculos políticos se tiene la impresión que la reunión se produjo a iniciativa del presidente Leonel Fernández, luego de advertir que el mandatario y el primer ministro de la vecina nación fueron trasladados en un helicóptero propiedad de un senador peledeísta.

