Toda la población debería animar a los cinco jóvenes que desde el 7 de julio iniciaron la carrera por alcanzar 300 horas consecutivas de lectura y así imponer un record mundial Guinnes. Con Dios delante, esos muchachos batirán este domingo a las 11:15 de la noche el récord de 240 horas impuesto por seis mujeres de un colegio d el condado de Miami Dade, EEUU. La meta de 300 horas sería lograda el miércoles en la mañana. Ese grupo, que lleva hoy más de 200 horas continuas de lectura, constituye un extraordinario referente para la juventud dominicana, por lo que su titánico esfuerzo debería ser acompañado por la sociedad toda. Se trata también de una excelente manera de promover la lectura en un país donde más del 40 por ciento de los estudiantes de secundaria reprobó las pruebas nacionales. Daba gusto escuchar el viernes a la joven Martha Madera leer en voz alta el tomo 10 de las Obras Escogidas de Juan Bosch y a Randolfo Jiménez, otro de los jóvenes lectores, no amilanarse porque aun restan 11 tomos por leer. Ante el auge del narcotráfico, corrupción y otros antivalores, esos jóvenes constituyen un valioso referente ético y moral que la sociedad debe promover a todo pulmón.

