El administrador de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, calificó de sabotaje la supuesta detonación de dos bombas de fabricación casera contra una planta de La Vega. Que primero se haya rociado gasolina y luego se lanzaran los artefactos no deja otro calificativo a la acción que el dado por Marranzini. Se trata de una acción injustificable que demanda una investigación responsable y exhaustiva. Marranzini declaró que en el atentado se utilizaron armas de fuego, incluyendo fusiles. Parece que el objetivo era hacer volar la planta, localizada en la autopista Duarte y que aporta 92 megavatios al sistema. El caso no se puede atribuir a la indignación causada por los inacabables apagones y el abusivo costo de la tarifa eléctrica. Por las circunstancias resulta muy suspicaz, por lo que debe investigarse bien a fondo. Además de que bajo ninguna medio se puede permitir que el terrorismo, que ha vuelto a exhibir sus tenebrosas garras con atentados tan sangrientos como el de Noruega, instale sus reales en el territorio.

