Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Sin temor

El diputado peledeísta Manuel Jiménez ha calificado como un chantaje la advertencia de la Iglesia Católica de que arengará a sus fieles para que no voten en las elecciones de 2010 contra los legisladores que respaldan el aborto. La verdad es que la advertencia expresada por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez parece un exceso contra la libertad de conciencia. Jiménez estima que la amenaza retrotrae a la época de la Inquisición. Antes que la imposición lo ideal sea que cada legislador decida conforme a su libre albedrío, conforme a su conciencia. Si la Iglesia está en contra de todo tipo de aborto, es su derecho. Y nadie debería tomarse como un asunto personal esa posición. El debate sobre el aborto no puede excluir el papel de la ciencia, pues no se trata de un asunto de índole religiosa. Jiménez puede estar en lo cierto al afirmar que uno de los principales deberes de la Iglesia es conducir rebaños y no perseguir a quienes disienten de sus posiciones. En la confrontación se advierte lo caldeado que serán los debates sobre el polémico artículo 30.

El Nacional

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