Página Dos

PRIMERA FILA

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Paciencia

Al dar por concluidas las negociaciones, el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya esperó mucho para darse cuenta de que el diálogo con los golpistas era un callejón sin salida. Para el presidente de facto Roberto Micheletti y sus secuaces, las conversaciones no eran más que una estrategia para ganar tiempo. En modo alguno una iniciativa para propiciar una salida a la crisis que abate a la nación centroamericana. Zelaya llegó al límite al retirarse del diálogo que mantuvo durante 22 días con los golpistas. Micheletti ha dado las más contundentes demostraciones que no está en ceder el poder  a Zalaya ni siquiera por unos minutos. Se tenía que ser muy iluso para esperar que un golpista que se ha burlado de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y de todo el que ha mediado en la crisis podía llegar a algún tipo de arreglo con el depuesto mandatario. Como van las cosas, lo más probable es que las entidades internacionales terminen lavándose las manos, como Pilatos, bajo el alegato de que cumplieron con su misión.

El Nacional

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