El renunciante administrador de informática de la Junta Central Electoral (JCE) agregó un ingrediente más perturbador a su decisión de dejar el cargo. Según Miguel Angel García, en el tribunal se inició, sin su conocimiento la modificación de las bases de datos. Tras advertir que se negó a ser un sello gomígrafo, García observó que las bases de datos contienen el patrón electoral y el registro civil. El nuevo ingrediente torna más inquietante un conflicto que en principio trascendió como si se tratara de meros celos profesionales. La revelación de García confiere otra dimensión a la crisis, con todo y las seguridades del presidente de la JCE, Roberto Rosario, de que los votos de los partidos serán contados uno a uno. El juez Eddy Olivares insiste en que García fue forzado a renunciar, para encargar del departamento al director de informática, Franklin Frías, de quien dijo que no es un técnico confiable. La reunión demandada por entidades como Participación Ciudadana, que de paso cuestiona algunas acciones, pone otra nota preocupante.
