Un ciclón
en PN
Aunque todavía no resulta significativa comparada con la nómina de sus miembros, no hay dudas de que la cancelación o puesta en retiro de 83 policías en menos de una semana es señal de que la jefatura de esa institución parece decidida por lo menos a intentar sujetar al toro por los cuernos. Primero fueron 68 los expulsados y ahora 15, incluidos oficiales superiores y subalternos, clases y alistados, la mayoría por mala conducta. Los motivos de las cancelaciones o retiros forzosos son tan variados y curiosos, como el del oficial separado de la institución por instalar por su cuenta un puesto de chequeo para exigir dádivas a camioneros o de otro que llevaba ocho meses ausente pero cobraba religiosamente su sueldo. Esas expulsiones apenas sirven para enviar señal inequívoca a los más de 25 mil efectivos policiales de que el Consejo Superior Policial separará de las filas a quienes incurran en actos reñidos con la ley o la ética. El jefe de la Policía, general Manuel Castro Castillo, debería estar consciente de que todavía falta largo trecho por recorrer hasta lograr que esa institución recupere la confianza y credibilidad pública
