En la llaga
La directora de la Oficina Nacional de Defensa Pública pone el dedo en la llaga del sistema judicial con el cuadro que describe sobre los procesos que involucran a personas de escasos recursos económicos. Los jueces y fiscales ven la pobreza como sinónimo de fuga, y por eso, según Laura Hernández Román, entre el 65 y el 75% de los sometidos por asuntos penales guardan prisión preventiva.
El porcentaje contrasta con la media en América Latina que ronda entre un 15 y un 20%. Esas almas, que en muchísimas ocasiones delinquen por necesidad, son también víctimas de su condición de pobres. No así los más privilegiados, que no van a la cárcel. Mucho se habla del elevado número de presos en preventiva y la respuesta que siempre encuentran las autoridades judiciales es la construcción de más cárceles. Jamás revisar un sistema que, como expuso Hernández Román, es discriminatorio e inhumano. Porque se castiga a las víctimas, en este caso los excluidos, con todo el rigor de la ley, al menos en lo que respecta a prisión preventiva.

