Anónimo
En la revuelta cívica que culminó con la renuncia y prisión del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, uno de los héroes es el juez colombiano Iván Velásquez, en su condición de delegado de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG). En su país acumuló fama como magistrado estrella tras desentrañar la relación entre políticos y paramilitares.
Al asumir sus funciones como representante en Guatemala de la entidad de las Naciones Unidas (ONU) no tardó en destapar un primer escándalo de corrupción que consistió en la adjudicación por el Instituto de Seguridad Social de tratamientos de hemodiálisis a una empresa que no cumplía los requisitos para realizarlos.
La investigación del caso La Línea, una red de corrupción aduanera en la que estarían involucrados el presidente Pérez Molina, la vicepresidenta Roxana Baldetti y otros funcionarios, fue el detonante de la indignación popular. Sin ataduras y sin más compromisos que con la justicia, el papel lo ha catapultado, al tiempo de enviar un auspicioso mensaje.

