Garantía
La militarización de las calles es una apuesta por la represión en la lucha contra la criminalidad y la delincuencia. Pero en ningún modo una sentencia de muerte, como puede dar a entender el jefe de la Policía, Nelson Peguero Paredes, con su afirmación de que el cuerpo tiene la obligación de dar respuesta a la delincuencia y que la dará “no importa lo que tenga que hacer”. No es ahora, sino siempre que la Policía ha tenido la misión de preservar el orden público y la seguridad ciudadana. Con expresiones tan intimidatorias como la de Peguero Paredes solo pueden atacar los efectos, pero nunca las causas que provocan la delincuencia. A menos que las autoridades hayan determinado que no hay ninguna otra razón como no sea la supuesta pasividad de los cuerpos represivos. Los 1,200 guardias y policías que han sido lanzados calles no puede ni debe ser para cazar reales o supuestos delincuentes, sino para garantizar la seguridad ciudadana y preservar el orden público. El jefe de la Policía tendrá que medir mejor sus expresiones para evitar confusiones.

