Órganos
El caso de la niña de 10 años Carla Massiel Cabrera, cuyo cadáver habría sido encontrado sin órganos vitales después de un año de desaparecida, ha encendido la alarma sobre un crimen horroroso y una presunta práctica que amerita investigarse.
Aunque el Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (Incort) aclaró que es casi imposible la extracción de partes humanas para instalarlas en otras personas, tampoco es la primera vez que en el país se denuncia la comercialización de órganos.
Puede tratarse del más complejo de los procesos, pero la gente no deja de abrigar sus dudas.
Aunque las posibilidades sean remotas, de todas maneras el supuesto negocio tiene que investigarse para evitar tanto cualquier intento como que el pánico se instale en la población.
El supuesto caso de Carla Massiel, que desapareció el 25 de junio de 2015 de su residencia en el sector Los García, de La Guáyiga, Pedro Brand, ha sido demasiado espantoso. Se dijo que después de secuestrada y violada por un salvaje, los órganos habían sido vendidos a una clínica de la zona oriental.

