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Sería un valioso aporte a la transparencia si las autoridades reclaman que los funcionarios rindan cuentas claras de los 69 mil millones de pesos que según el tesorero nacional, Alberto Perdomo, manejaron a discreción.
La creación de la Cuenta Única, que sin duda ha sido un paso de avance, puede representar una suerte de borrón y cuenta nueva sobre la utilización de recursos públicos. Perdomo admitió que desde la instauración del sistema se han cerrado tres mil 529 cuentas bancarias que eran manejadas a discreción.
La investigación es todavía más pertinente si desde el establecimiento de la Cuenta Única han ingresado al erario 200 mil millones de pesos y se han registrado 258 entidades.
La investigación es tan necesaria, que el propio tesorero reconoció que se han cerrado cuentas de instituciones que recibían a discrecionalidad pagos por servicios, certificados o se hacían transferencias directas a diferentes entidades. Las normativas que se han adoptado son importantes, pero las opacidades no pueden quedar sin aclarar.

