Página Dos

PRIMERA FILA

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Malestar

Las relaciones del Gobierno con los curas van de mal en peor. Cualquier escenario se convierte en púlpito, como se ha visto, para los sacerdotes arremeter contra las autoridades. Además de la bandera contra la corrupción y la impunidad que enarbola el movimiento Marcha Verde, curas como Carlos Piantini han declarado que desde el Gobierno se está acabando con el país.

No hay un religioso católico que abra la boca que no sea para cruzar al poder político. Pero todavía más. El sacerdote no descarta que a causa de sus prédicas el Gobierno haya presionado su traslado a Puerto Rico desde la parroquia María Auxiliadora.

Lo dijo al despedirse de sus feligreses, tras afirmar que el Gobierno bota pus de la corrupción por dondequiera que se le pinche. Las muestras son para que el Gobierno se revise o revise sus relaciones con los curas, cuyas críticas son cada vez más punzantes. El caso de Piantini es solo otra señal.

El Nacional

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