Las funciones de vicepresidente y canciller son suficiente para catalogar a Nicolás Maduro como uno de los funcionarios de más confianza del presidente Hugo Chávez. Su encargo de la Presidencia de Venezuela en tanto Chávez vuelve a Cuba a luchar con su cáncer no ha debido ser lo más sorprendente, sino el abanico de interrogantes que plantea la salud del fogoso mandatario.
Chávez , quien se ha sometido a tres cirugías desde que le diagnosticaron la enfermedad en junio de 2011, prevé que sus días pueden estar contados.
Pero en caso de que no pueda volver, ha querido dejar las riendas de la Revolución Bolivariana en manos de hombre de su más absoluta confianza, un socialista que procede del movimiento sindical. Aún así, la posibilidad de que Chávez no regrese para interrogantes sobre el futuro político de Venezuela.
Si muere antes de juramentarse el 10 de enero, Maduro termina el mandato, pero si es después hay que convocar a elecciones en 30 días. Sin Chávez no se sabe cuál sería la suerte de la Revolución Bolivariana.

