Con una carga burocrática tan pesada como la que según el actual administrador de Edesur tenía la empresa no había forma de que saliera a flote.
De acuerdo con Hipólito Núñez en la distribuidora de electricidad había dos nóminas, que totalizaban más de tres mil empleados y representaban una erogación mensual de unos 113 millones de pesos. Su intención es eliminar el lastre burocrático, pero todavía no lo ha logrado, en tanto los consumidores sufren los rigores de la crisis en el servicio eléctrico.
Aunque sea justo reconocerle que en menos de cinco meses haya reducido la carga a unos 80 millones de pesos mensuales. Revelaciones tan comprometedoras tienden a generar confianza en las autoridades, sobre todo cuando se asume la responsabilidad no sólo de exponer los problemas, sino de enfrentarlos.
Pero también hay que decir que por más eficiente que se pueda ser en cuanto a recaudaciones y eliminación de las pérdidas técnicas, es muy difícil que Edesur se pueda recuperar sin un riguroso saneamiento del gasto administrativo.

