El Nacional
El director general de Prisiones, general Manuel de Jesús Pérez Sánchez, declaró hoy que fue bajo los efectos de una sustancia tóxica que un recluso de la cárcel del kilómetro 15 de Azua, secuestró y desarmó el domingo a una mujer militar que presta servicio en ese recinto.
Pérez Sánchez, hablando a través de la periodista Luisa Matos, relacionista pública de la institución, dijo que tras el hecho, la cárcel retornó a su normalidad.
Sin embargo, no especificó la sustancia tóxica que ingirió el recluso ni las medidas que se tomaron para que no vuelva a cometer hechos similares.
El domingo en la tarde, el recluso César del Jesús Elián, alias Escopetica, tomó como rehén a la militar Bisel Fabían, en el área del comedor del recinto.
Escopetica es oriundo de San Isidro y está preso por una condena de 10 años, que le fue impuesta tras haber sido encontrado culpable de robo y atraco.
La militar se dirigía a la cocina donde se encontraba Escopetita, quien se desempeña como cocinero y fue ahí en donde la sorprendió y le quitó su arma de reglamento, una pistola 380.
El recluso cerró de inmediato la puerta, quedándose con la joven a quien encañó, lo que causó preocupación a las autoridades del recinto.
Al producirse esta situación, varias personalidades y autoridades de la localidad se presentaron al lugar para tratar de ayudar a convencer al recluso.
Acudieron a la cárcel pública el padre Orión Regale, de la iglesia católica de Sabana Yegua, el procurador fiscal de Azua, Rafael Brito Peña, y Luís Alfredo Pujols, alcalde del recinto.
Tan pronto llegaron estas autoridades y el sacerdote al penal, se iniciaron las diligencias de lugar para que el recluso entregara a la militar secuestrada y el arma para evitar que se produjera una tragedia en el lugar.
«Escopetica» procedió a entregar a la mujer militar y luego fue encontrado intoxicado por los agentes que penetraron a la cocina, siendo llevado de inmediato al hospital Taiwán de esta ciudad.

