El doctor Abraham Bautista Alcántara, expresidente de la Cámara de Diputados, dijo recientemente que el Partido Revolucionario Dominicano, convertido posteriormente en PRM, fue una organización política de compañeros y dirigentes, pero ahora lo que tiene es socios y accionistas.
Quien suscribe había pensado en esa transformación en el hoy partido oficialista, pero el otrora dirigente revolucionario, legislador yabogado de la República ha utilizado vocablospropios y precisos, para definir lo que es hoy el PRM, que me ha motivado a escribir este artículo.
Tengo que precisar, sin embargo, que esa entidad no responde a las características que definen a un partido, al carecer de ideología, falta de demandas sociales y propuestas programáticas. Aunque tiene estatutos, los principios éticos brillan por su ausencia y sus organismos no se reúnen.
El líder de la organización, aunque sea circunstancial, es Luis Abinader, a quien nunca se le ha visto usar el término “compañero” para dirigirse a otros miembros de la agrupación.
Su alegato descansa en que es el presidente de todos los dominicanos, una versión que no se corresponde a la verdad.
Se trata del presidente de la oligarquía dominicana, que reparte migajas en segmentos de clase baja, como son los bonos, los cuales no sacarían a ningún ciudadano de la pobreza.
La pobreza se combate con empleo e inversiones en salud y educación para ofrecer servicios públicos de calidad.
El gabinete del presente gobierno está constituido por no menos de un 90% de empresarios, con la agravante de que la mayoría se desenvuelve en áreas afines a sus negocios, lo que genera conflictos de intereses.
Algo más: muchos de los funcionarios son socios en diferentes compañías privadas y para colmo se les ha designado al frente de fideicomisos, como son los de la Empresa de Generación Eléctrica Punta Catalina y el Proyecto de DesarrolloTurístico Cabo Rojo, de Pedernales, donde Abinader puso a Celso Marranzini y Frank Rainieri, respectivamente.
Erróneamente han calificado a Luis Abinader de ser un hombre bien intencionado. Si tuviera buenas intenciones no creara fideicomisos, usados siempre para traspasar patrimonios estatales a sectores privados.
Que lo explique el presidente: ¿Qué ventajas ofrecen los fideicomisos? ¿Quién los pidió? ¿La población sabe en qué consisten?
Bien intencionado es Andrés Manuel López Obrador que al llegar a la Presidencia de México halló 119 fideicomiso y los eliminó todos.
“El que quiera levantar empresas que use su dinero”, dijo. También Xiomara Castro, presidenta de Honduras, encontró 19 fideicomisos y todos fueron disueltos. Sin embargo, López Obrador ni Xiomara Castro son empresarios y no tienen socios ni accionistas.
Despierta sospecha que ninguno de los fideicomisos dominicanos está dirigido por gremios de trabajadores ni de profesionales, todos están vinculados a hombres de negocios. Y algunos, inclusive, con no muy buena reputación, que por donde quiera que pasan dejan problemas.
Solo en un país, como el nuestro, se denomina “bien intencionado y transparente” a un presidenteque nos está metiendo en un problema con elfestival de empréstitos, que comprometen la soberanía.
Se toman préstamos para pagar préstamos e intereses, lo que es un círculo vicioso que algunos economistas califican como “Juego Ponsi”.
La otra partida regularmente se utiliza para completar un presupuesto deficitario, que se destinaa gastos corrientes, sobre todo a una nómina hipertrofiada, con miles de botellas y diplomáticos, que son hijos y nietos de socios y accionistas de la oligarquía dominicana.