El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), alcanzó por segunda ocasión la mayor cantidad de votos y superó de manera individual por cinco puntos a su más enconado rival, con 42%. A pesar de esa fortaleza, el PRD, apoyado por cinco aliados, fue derrotado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que logró la adhesión de once grupos minoritarios o franquicias que le aportaron 11 puntos claves para superar al rival.
El PRD es la fuerza política mayoritaria pero no tiene vocación de poder y acaba de sufrir su quinto revés a manos del PLD y aliados sin que dé demostraciones de revisión, introspección o purga para encontrar el camino del éxito y, por el contrario, está repitiendo errores.
Se equivocan los perredeístas cuando señalan culpables o chivos expiatorios del fracaso en las urnas o buscan el día de votación la razón del resultado. No, perdieron mucho antes, en estrategia, planificación y ejecución, en comportamiento y declaraciones del candidato.
Mal servicio rinden a la democracia cuando se enfrascan después del palo sufrido en las urnas, con evidente influencia del uso del poder estatal, en estéril pugna interna que desangra, consume y ahonda diferencias, en momentos de resignación, reencuentro y revisión.
El PRD, sus dirigentes, deben ubicarse según circunstancias. Perdieron logrando la mayor votación. Es momento de análisis y autocrítica sobre causas y consecuencias para asumir el rol de partido opositor, firme, propositivo, con peso especifico de real equilibrio democrático.
No es momento de más malos ejemplos que justifican temores del electorado adverso al PRD por comportamiento dirigencial, reiterado en sucesos recientes, violencia incluida, reedición pasada, desagradable carácter cíclico que le aleja del poder. Es tiempo de renovación.
El PRD es consustancial a la democracia. El liderazgo actual debe sobreponerse a la debacle electoral y evitar nuevos cismas.
Si sigue el pleito interno, el PLD gobernará sin oposición real y de nuevo a los perredeístas se les hará tarde para ablandar las habichuelas de cara a 2016, y se repetirá la historia, el mismo ciclo. No sean tontos útiles.

