Moscú, 15 de Julio (EFE).- El primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, reveló hoy que durante su permanencia en el poder ha tenido que adoptar decisiones que eran necesarias para el país, pero que pudieron haber supuesto el fin de su carrera política. «En efecto, en mi vida (…) hubo ocasiones en las que tuve que que tomar decisiones y arriesgar, ocasiones cuando, sin exagerar, tuve que jugarme el todo por el todo», dijo el jefe del Gobierno y expresidente ruso en una reunión con trabajadores de una planta metalúrgica en Magnitogorsk, en los Urales. En particular, Putin se refirió a su actuación ante la incursión de la guerrilla chechena contra la vecina república rusa de Daguestán en agosto de 1999, cuando ocupaba el mismo cargo que detenta en la actualidad.
En esos momentos, recordó, la sociedad rusa «estaba harta de la sangre y parecía que no quedaban fuerzas interiores para luchar contra lo que estaba ocurriendo». «Pero lo que estaba claro, para mí al menos, es que si no se actuaba con dureza y consecuencia, el país se desintegraría», dijo Putin, según informó desde Magnitogorsk la agencia oficial RIA-Nóvosti. Tras el ataque guerrillero a Daguestán, Putin lanzó una operación antiterrorista en Chechenia, conocida como la segunda guerra chechena, que acabó con el régimen de los separatistas islamistas. En esa época, agregó, «tenía opciones.
Honestamente, me dije ‘ya está bien’. Yo era el presidente del Gobierno y tenía que tomar una decisión. Creí que se acababa todo, que mi carrera había terminado» Putin explicó que ha tenido posibilidades de elegir entre actuar «como dicta el corazón y actuar según la coyuntura».
«Siempre, al menos hasta ahora, he logrado tomar las decisiones en el sentido que me dicta el corazón», subrayó. Eso sí, admitió que cada vez que se vio en trances como ese tuvo la sensación de que «se acabó, hay que hacer las maletas». «Por extraño que parezca, todo (en esas ocasiones) entraba en un cauce inesperadamente positivo», subrayó. Casi doce años después de pronunciar su famosa frase acerca de perseguir a los terroristas y «dejarlos tiesos en el retrete», Putin reconoció que se había sentido mal por el lenguaje de la declaración, poco acorde a su rango, y que así se lo comentó a un amigo. Agregó que su interlocutor le replicó- «Iba en un taxi y el taxista me dijo- ‘¡Ha aparecido un tío que dice las cosas claras!'». EFE

