Madrid, (EFE).- Tras una trayectoria de cincuenta años, el cantante español Raphael asegura que su carrera ha sido la gran oportunidad de ser completamente feliz, que vive el mejor momento» de su vida y que aún está empezando».
El cantante mantuvo hoy una entrevista con Efe recién llegado de la gira que le ha llevado esta primavera por América, en la que ha reunido en sus conciertos a más de 150.000 espectadores.
En esa gira, Raphael demostró que, a sus 65 años, no tiene ningún problema para cantar durante casi tres horas, incluso a capella.
Ahora, el artista se prepara para sus actuaciones en España, en lo que será una nueva etapa del tour Raphael 50 años después, con el que celebra las bodas de oro de su carrera musical.
Es sin lugar a dudas la mejor gira que yo he hecho hasta ahora, la más multitudinaria, explicó a Efe el cantante.
Raphael asegura que no hay mayor recompensa que trabajar en aquello que me gusta, poder hacerlo todos los días y que a la gente le complazca».
Ni los elogios de figuras como Frank Sinatra, ni que en Los Ángeles instauraran hace años el Día de Raphael, ni ser el único artista español que ha logrado un Disco de Uranio por vender más de cincuenta millones de sus discos (sólo hasta 1980) se puede comparar a la entrega de su público.
Afirma que entre el Raphael que inició su carrera profesional en 1960 siendo telonero en un concierto, y el que ahora llena hasta el Madison Square Garden de Nueva York no hay apenas diferencias.
El de ahora es un Raphael muy evolucionado, pero la esencia es la misma, las ganas de comerse el mundo, de agradar, de hacer las cosas bien, siguen siendo las mismas. Es muy importante mantener la ilusión por hacer las cosas, dice.
La clave de su éxito se la debe a que es un currante nato» porque del cielo no cae nada, la suerte hay que trabajársela y a que en su carrera nunca ha dejado de ser fiel a sí mismo.
Si empezara ahora sería el mismo. Mi estilo nació conmigo, no está importado de ningún sitio. Yo soy el mismo en el escenario que fuera, comiendo con mi familia. Soy así, no hay dobleces, afirma.
Ni siquiera a la hora de realizar sus inconfundibles gestos en el escenario, que asegura nacieron conmigo».
Yo no soy artista de espejo, no ensayo nunca, es algo innato en mí, es una forma de ser y de hacer, nada es forzado, subraya.
No tiene ninguna intención de retirarse porque el escenario engancha, indudablemente y es un espacio donde se siente como pez en el agua, libre, hago lo que quiero y nadie me dice nada. Fuera, en la convivencia, hay que tener en cuenta a todos».
Por eso, no tiene que prepararse mucho para mantenerse en forma en sus giras.
Más que cuidarme, no me descuido, sigo la mismas rutinas en mi casa que de gira, explica.
Entre esas rutinas señala que cinco horas antes de los conciertos trata de hablar poco para que, al salir al escenario, las primeras notas estén muy limpias».
Y después de cantar cuarenta canciones, como incluye en el repertorio de los conciertos de esta gira, se queda solo y descangallado. Agotado pero muy contento, aunque tiene un poder de recuperación grandísimo, y a las dos horas estoy otra vez listo».
Entre sus próximos proyectos está el estreno de un musical, previsto para el 14 septiembre de 2011, del que ya tiene grabada la música, aunque no quiere hablar de él por el momento.
Y habrá más porque Raphael, que no planea hacer cine, disfruta de una profesión en la que si se tienen ganas nunca se acaba de aprender».
Quizá ahora estamos sufriendo un bache. Pero en cualquier momento saldrá un artista que marque su territorio, concluye.

