LA HABANA, (EFE).- Tres cumbres y dos visitas oficiales en su primer viaje al exterior han servido al presidente Raúl Castro para consolidar su figura fuera de Cuba, dejar sentadas las líneas de su política exterior y reconfigurar la imagen de la isla sin el jefe de la revolución, Fidel Castro.
El diario Granma, periódico oficial del Partido Comunista de Cuba, dicta hoy el veredicto del viaje a Venezuela y Brasil que Raúl Castro comenzó el 13 de diciembre y finalizó ayer, al afirmar- si algo quedó como muestra en todas partes es la solidez de la Dirección de la Revolución y su carga de liderazgo».
Raúl Castro regresó a Cuba con éxitos como la reinserción de la isla en el panorama latinoamericano con su ingreso en el Grupo de Río y la demanda casi unánime de la región al nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que ponga punto final al bloqueo que ese país mantiene contra Cuba desde 1962.
Más allá de eso, el general Castro ha sacado el mapa de una nueva política exterior de Cuba que trata de deshacer el esquema de dependencia que en los últimos años le ha atado a Venezuela, apostando a la diversificación de sus relaciones y dando preferencia a los lazos sur-sur.
Además, Raúl Castro ha establecido claramente que un eventual diálogo con Obama, en igualdad de condiciones, sin gestos unilaterales y con todos los matices que se le quieran añadir, forma parte de su agenda, algo siempre objeto de controversia en la isla por la postura no tan proclive del ex presidente Fidel Castro.

