París/FRANCIA. EFE. A un lado la historia y al otro el precipicio. Así se presenta la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones entre el París Saint-Germain y el Real Madrid, con ligera ventaja para los madridistas por el 3-1 de la ida y con los franceses desprovistos de su máxima estrella, el brasileño Neymar.
La historia quedará por escribir para el vencedor, porque el camino hasta el trofeo será todavía largo, pero el precipicio es seguro para quien quede apeado, ya que Europa es para ambos el único objetivo que les permite salvar la temporada.
El Real Madrid de Cristiano Ronaldo, solo vive colgado de esta competición, deseoso de resucitar esa llama particular que tiene con una competición que ha ganado más veces, incluidas las dos últimas ediciones.
El PSG, liderado ahora por Edison Cavani, tras la ausencia de Neymar, se ha conjurado para lograr lo que en la capital francesa se presenta como una hazaña. Sin su máxima estrella, y pese a que cuentan con uno de los mejores planteles del mundo, se han apuntado a la épica y no han dejado de calentar el partido desde su derrota en la ida, con críticas duras al arbitraje.
“Esta eliminatoria se gana con corazón y con cabeza, pero más con corazón”, aseguró el entrenador, Unai Emery, cuya continuidad está ligada a superar al Madrid. No han perdido en su estadio los parisienses desde que está al mando del equipo, pero no perder no les sirve.

