Sevilla, España. EFE. El Real Madrid demostró que también sabe sufrir para ganar los partidos y ante el Real Betis logró una trabajada victoria por 2-3 que le hace sumar la undécima victoria como visitante y la décima consecutiva, nuevo récord en este apartado en una misma temporada, para un equipo que camina firme hacia el título.
La formación sevillana fue un digno rival para el Real Madrid y siempre luchó por no irse de vacío del partido, pero el desgaste físico hizo mella en el tramo final y también la gran pegada del adversario.
El equipo del portugués José Mourinho llegó a Sevilla con unas estadística de miedo, líder indiscutible con diez puntos de ventaja sobre su máximo rival, el FC Barcelona, y con nueve victorias consecutivas como visitante, pero se encontró a un rival con mucho desparpajo que le jugó de igual a igual desde el pitido inicial.
La fuerza bética en el comienzo, con la ayuda de una animosa grada que casi llenó el Benito Villamarín, le valió al equipo de Pepe Mel para contrarrestar la calidad del adversario.
No se había rebasado el minuto diez del encuentro y el Real Madrid tuvo que jugar contracorriente frente a un rival que mantuvo las líneas de presión adelantadas y que hizo difícil la conexión del centro del campo con Xabi Alonso y el alemán Sami Khedira y los dos hombres más adelantados, el argentino Gonzalo Higuaín y el portugués Cristiano Ronaldo.

