La Liga Deportiva Enrique -Quique- Cruz no sólo se preocupa por llevar el pan de la enseñanza en materia de béisbol a sus jugadores.
El grado de confraternidad que reina en la organización ha permitido que la entidad se convierta en un sólo núcleo, en una misma familia.
Tan es así que en ella no sólo los padres juegan un rol estelar en el cuidado y seguimiento que ofrecen a sus hijos, sino que los abuelos de los jugadores se involucran también en esas tareas y otras tareas relativas al buen funcionamiento de la liga que desde hace 24 años preside el hoy inmortal del deporte dominicano Enrique -Quique- Cruz.
Por eso, en su acto de apertura del torneo de béisbol interno celebrado el pasado martes, la liga honró con la entrega
de medallas a los abuelos que mayor calor humano ofrecen a sus nietos y a la entidad.
Elvira Rodríguez de Cruz y su hija Carolina Cruz de Martínez, quienes presidieron la entrega, reconocieron a Ana Liranzo, Octavio Minaya, Nerymán Sánchez, Ortencia Batista, Juan Valdera, Enrique Morales, Salomón Sanz Báez, Juan Castillo, Rosa Medrano y José Tejeda.
Las medallas de éstos fueron recibidas por sus nietos Wardin Minaya, Manuel Sánchez, Daniel Lara, Jayson Castillo, Leandro Sanz, José Henríquez Morales, Juan Gabriel
Pujols, Lluigi Modesto, Emilio Díaz, Josué Díaz y David Peralta.
Los protagonistas del homenaje, por medio de Sanz Báez, agradecieron el gesto de la liga y de sus directivos Enrique Cruz, Elvira Rodríguez de Cruz y de Carolina Cruz de Martínez.

