Opinión

Recordar viviendo

Recordar viviendo

Decía Don Miguel de Unamuno “Que con madejas de recuerdos, armamos las esperanzas”; con mucha  alegría para mi, asistí al  agasajo del jueves del Instituto Espaillat Cabral en el cuadragésimo aniversario de su fundación. Disfrutamos de las atenciones de don Arnaldo Espaillat Cabral. Igual, de  Espaillat Matos, su hijo, también  profesional de la oftalmología.

Espaillat es de la escuela del gran maestro Barraquer. Con  gracia y humildad nos informó  de las especialidades del gran Instituto  Espaillat Cabral,   capaz de competir con los mejores de toda el área.

 El digno hijo de su padre, informó el camino transitado, confirmando que cuando se quiere se puede.

Sobre recuerdos, sé que es todo vivir. No he olvidado el primer chequeo en mis ojos. Siendo procurador general de la República, con 31 años y ya había sido secretario de Interior y Policía, llega a mis oficinas mi recordado amigo y maestro  Héctor Sánchez Morcelo, quien atendía los asuntos criminales de mi oficina privada, porque yo no podía ejercer como abogado, dado que era funcionario.

Sentí algo muy extraño en mis ojos, y me dice don Héctor que  vaya a esta dirección: la del Instituto Espaillat Cabral. Me diagnosticaron los tres golpes: Miopía, Astigmatismo y Cataratas,  Hay que suponer lo que habrán pasado estos ojos, pues soy extremista: leo hasta los anuncios.

En la concurrida recepción, disfrutamos  abrazando a viejos amigos como el prestante ex magistrado  Bergés Chupani, César Mella, González          Nivar, el pediatra de mis hijos el pariente Guarionex López,  Cesáreo Contreras y José Israel Cuello; a mi viejo compueblano Mameyón, a Tirso Mejía Ricart,  Toni Raful, Diógenes Céspedes y muchísimos más. Finalmente, nos honró Rafael Alburquerque, Vicepresidente del país, y como estamos celebrando este vivir, nunca he podido olvidar que siendo joven iba a su casa acompañando a mi pariente, doctor Miguel Taveras Rodríguez,  gran amigo del padre  del Vice. También recordamos una Semana Santa en Constanza  junto a Alburquerque y  Hatuey De Camps y el doctor Tonito Abreu, y ni hablar el trato cuando los dos nos  manejamos en la Secretaría de Trabajo dos veces cada uno. Aproveché para enviarle un recado al Jefe de Estado, para que le  llegue. También nos acompañaba en la Semana Santa el doctor Pablo Solano y nunca olvidaré que Solano y el suscrito representamos a  Juan Bosch por la Vega y Constanza en las elecciones de 1966, cuando el Balaguer ganó cuando nadie lo esperaba. Por cierto, en 1967 Pablo Solano y el suscrito pasamos con Víctor Gómez Bergés al lado de  Balaguer con el MNJ, quien nos aseguró que era para defender a los jóvenes denunciados por las fuerzas que patrocinaron la intervención como comunistas después de  abril de 1965. Hay muchos recuerdos siempre.

El Nacional

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