Opinión

Relaciones exteriores

Relaciones exteriores

Orlando Gomez

El brusco cambio de relaciones diplomáticas de nuestro país con China y Taiwán resulta cuanto menos sorpresivo, considerando que hasta hace unas semanas la prensa en República Dominicana aún pregonaba las donaciones que recibíamos desde la isla del Pacífico.

El cambio dramático, y sin mucho debate público, a una postura de 69 años de nuestra política exterior, necesariamente conlleva una pregunta más importante a que si esta movida conviene o no, y es ¿Cuáles son los objetivos de nuestra política exterior?, ¿Cuáles son los principios que guían a nuestro cuerpo diplomático, si alguno?

No tengo opinión definitiva sobre la permuta diplomática Taiwán-China realizada el lunes, por un lado entiendo los beneficios económicos de las relaciones con China, pero por el otro entiendo que los vínculos que se mantenían con Taiwán eran sensiblemente importantes considerando que pocos países cooperaban con nosotros como lo hacían ellos. Eso dicho, ni una cosa ni la otra tiene sentido, porque realmente nuestra política exterior rara vez ha tenido sentido.

¿Es la República Dominicana un país abierto al comercio exterior? Imposible saberlo. Nos unimos con apuros al DR-CAFTA y al EPA Cariforo-UE, por temores coyunturales de quedarnos rezagados frente a nuestros vecinos inmediatos. Desde entonces no hemos vuelto a firmar algún acuerdo comercial significativo no obstante abierto interés por parte de países como Canadá, México y Chile. ¿Cuál es la postura formal de nuestras relaciones exteriores? ¿Quién sabe?.

Y, ¿qué tal nuestro perenne dolor de cabeza en materia diplomática? ¿Este establecimiento de relaciones con China viene acompañado de apoyo para incidir en que EEUU y la UE presionen los cambios institucionales y comerciales que tanto reclamamos de Haití? ¿Estamos creando lazos que puedan evolucionar hacia una alianza con nuestros socios internacionales para atender de manera creíble el problema haitiano? ¿Es esto parte de nuestra estrategia diplomática?.

¿Existe alguna línea sobre la arena la cual una vez cruzada implique que la República Dominicana suspenderá su apoyo sobre ciertos regímenes autoritarios y anti-democráticos?, O ¿Aspiramos ser una especie de Suiza del Caribe que no toma partido y se ofrece como centro de resoluciones poco creíbles de conflictos?.

Ambas posiciones serían válidas, pero ¿Quién sabe a cuál de esas políticas nos ajustamos?
Aunque nuestras relaciones exteriores no sean algo que interese mucho al común de los ciudadanos de este país y eso no quite ni ponga votos, es importante que en lo adelante los objetivos diplomáticos del Estado sean socializados con el público en general para que el sentir nacional en estos aspectos esté más cohesionado, y la toma de decisiones resulte más clara y coherente.

Somos dos tercio de islita en el medio del Mar Caribe, por lo que nuestras relaciones diplomáticas y comerciales son fundamentales para nuestra supervivencia no solo como nación sino como sociedad. Es importante que todos estemos claros en los objetivos trazados, y si actualmente no tenemos uno, entonces nos urge fabricarlo.

El Nacional

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