La prolongación por otros seis meses del plazo para la revisión de las envasadoras de gas licuado de petróleo parece largo, pero hay que aceptarlo si es que no había más alternativa. Lo importante, sin embargo, es que las autoridades no se crucen de brazos frente a las instalaciones, muchas de las cuales operan sin llenar los requisitos necesarios.
Diferentes tragedias ocurridas de un tiempo a esta parte testimonian la necesidad de que las plantas cumplan con todos los requisitos técnicos y de seguridad para garantizar un servicio eficiente y adecuado. Además de las explosiones los usuarios suelen quejarse de que son engañados con el contenido del producto.
El Ministerio de Industria y Comercio tiene que darle permanente seguimiento a la operación de las envasadoras para evitar que se repitan tragedias que han costado la vida a varias personas, pero también para salvaguardar a los consumidores. Hay que confiar, pues, que dentro de seis meses no habrá otra prórroga.

