SANTIAGO Ser pequeño de tamaño no es condición para ser grande en oportunidades y en desarrollo mental. Hay quienes han decidido dar un paso de fe, arriesgarse y ser triunfadores, sin importar su estatura o impedimento físico.
Y demuestran con esta actitud que para aquellos que se inclinan con esfuerzo hacia el éxito no hay obstáculo que el tamaño de su dedicación no pueda vencer.
Ser pequeños no es una condición para que cientos de personas en el país puedan desafiar los retos de cada día.
Reyna Jiménez, una joven de treinta y seis años de edad es una de esas pequeñas gigantes para quien su condición física no ha sido un obstáculo para soñar.
A la edad de once meses fue afectada por una enfermedad conocida como poliomielitis que la dejó con una discapacidad física.
La poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa causada por tres tipos de poliovirus. El poliovirus es un virus reconocido principalmente por destruir el sistema nervioso y por causar parálisis.
Logró caminar a los cinco años de edad y debido a la malformación que padecía, sus padres no le permitieron ir a la escuela según informó.
Siempre tuve el anhelo de ir a la escuela, por lo que a la edad de catorce años, fui sola a una y le dije al profesor que quería estudiar cuenta.
Expresó que empezó sus estudios, pero tuvo que retirarse puesto que volvió a enfermarse y tuvo que someterse a una nueva operación.
Esta mujer esforzada manifestó que nunca pudo cumplir su sueño de ter minar la escuela, pero cuando alcanzó mayoría de edad decidió inclinarse por el área de la belleza, quería ser estilista, hizo cursos y aprendió el oficio.
Después que tenía los conocimientos necesarios para trabajar en un salón de bellezas como estilista, enfrentó el mayor de sus problemas.
Me cerraban las puertas en todos los lugares a los que iba a buscar trabajo, porque lo primero que miraban era mi aspecto físico. Me miraban y me decían no, sostiene.
Todos esos rechazos, la convirtieron en una persona frustrada sostuvo al tiempo que manifestó con una amplia sonrisa que todo cambió cuando conocí a Jesús, Él le dio valor a mi vida y me dio las fuerzas para seguir adelante pese a que estaba nadando contra la corriente afirma.
Dijo que cuando cambió el concepto que tenía de sí misma y empezó a verse como Dios la veía las circunstancias empezaron a cambiar y las puertas se abrieron.
una amiga, me abrió las puertas de su casa para que practicara el oficio, desde una habitación de su casa estoy empezando a construir mis sueños.
Desde una habitación de la casa de su amiga Paola, Reyna arregla a varias mujeres que han visto más allá de una simple apariencia y que confían en su capacidad.
Allí pasa los días de pie, trabajando con ahínco y demostrando que no hay impedimento para aquel que tiene el deseo de superación.
Reyna está convencida de que algún día podrá cumplir dos de sus sueños, ser profesional y tener su propio salón de bellezas pues confía en que Dios premiará su esfuerzo sin importar que no cuenta con los recursos para lograrlo.
Sostuvo que el valor de todo ser humano está en reconocer sus debilidades soy minusválida y lo séafirma, pero sostiene que también reconoce que su condición no le impide esforzarse para alcanzar sus ideales, por lo que exhortó a las personas con alguna discapacidad física a no pasarse toda su vida lamentándose por lo que no tienen, sino que se animen a dar gracias a Dios por lo que tienen y busquen las formas de convertirse en triunfadores tal y como son.
La fuerza divina
Asegura que su vida cambió desde el momento en que decidió verse como Dios la quería ver y aceptó su condición para salir adelante.

