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Rivera agrandó su leyenda y Martínez se fue sin su gran triunfo

Rivera agrandó su leyenda y Martínez se fue sin su gran triunfo

Nueva York, (EFE).- Noche histórica e inolvidable para el béisbol latinoamericano con el cerrador panameño Mariano como el gran símbolo ganador de los nuevos campeones de la Serie Mundial, los Yanquis de Nueva York.

Pero también con la figura del veterano lanzador dominicano Pedro Martínez, que a pesar de no poder conseguir su gran triunfo en Nueva York y salvar a los Filis de Filadelfia, volvió a dejar desde el montículo toda la esencia de su gran pitcheo y trayectoria profesional.

Una vez más y por cuarta vez, Rivera iba a encargarse de sacar el último “out” de la Serie Mundial y dar paso a la celebración por parte de los Yanquis de su vigésimo séptimo título del “Clásico de Otoño».

Rivera, que el próximo 29 cumple 40 años, completó a la perfección el ritual de asegurar la victoria en el sexto partido, que vencieron por 7-3 los Yanquis para ganar 4-2 la serie al mejor de siete.

Se dio con una rola por tierra de Shane Victorino y Rivera alzo una vez más los brazos en señal de triunfo y también de ser el cerrador más dominante en la historia del béisbol de las Grandes Ligas.

Pero además, después de nueve años de espera desde que ganó en el 2000 su cuarta con los Yanquis, que era la tercera consecutiva, Rivera pudo cerrar una temporada muy especial en la que el pasado junio también logró la marca de los 500 salvamentos.

“Que puedo decir, que ha sido un año espectacular, de bendiciones, bastante luchas, retos y al final tuvimos la paga que merecíamos”, declaró Rivera, del que ya hay pocas cosas por decir en cuanto a todo lo que muestra desde el montículo y como persona.

Mientras los cerradores estelares de las mayores mostraban inconsistencia y debilidad en la fase final como ocurrió con Joe Nathan y Brad Lidge, Rivera exhibió nuevamente que es un fuera de serie cuando recibe la bola en los momentos de más presión en un juego.

“No siento absolutamente nada en el montículo. Estoy tan concentrado que no escucho ni pienso nada. Sólo sacar tres ‘outs’ lo más rápido posible”, puntualizó Rivera.

Su frialdad y control fue lo que le permitió cubrir cinco episodios y un tercio durante sus cuatro salidas en la Serie Mundial para no permitir anotaciones y dejar en 0.99 su promedio de carreras limpias admitidas desde que empezó a lanzar en el clásico.

Rivera tuvo que necesitar 41 lanzamientos en el sexto partido ante los Filis, algo que nunca había sucedido, pero el resultado final fue el mismo, saco los cinco últimos “outs” sin permitir anotación y asegurando la victoria.

El relevista panameño dijo que había muchos motivos para no sólo lanzar bien sino estar más concentrado que nunca, sin cansancio y confiado en la victoria.

“Es una noche muy especial, porque pudimos ganar aquí en Nueva York y en el primer año en el estadio nuevo”, declaró Rivera. “No hay nada mejor que eso».

Rivera todavía tiene un año más de contrato con los Yanquis y la gran interrogante es conocer que va a hacer después, porque el equipo ya le ha dicho que no quieren que se retire ni se vaya a ninguna otra parte.

“Ellos no quieren que me retire y yo no me quiero ir”, aclaró Rivera. “Esto es motivo para seguir … vamos a esperar, todavía tengo un año de contrato y ahora deseo descansar y disfrutar del gran triunfo conseguido».

Martínez no podrá disfrutar de un nuevo título de la Serie Mundial, pero si de haber recuperado toda la confianza y el valor de sus lanzamientos, aunque tampoco lograse salvar a los Filis.

El veterano lanzador dominicano de 38 años se enfrentó por sexta vez a una situación en la que su equipo se jugaba el todo o nada en un partido de la fase final.

Sólo una vez en cinco había fallado, pero la pasada noche, toda su clase y experiencia no sirvió para superar a un sólo bateador, el designado japonés Hideki Matsui que iba a ser su verdugo con jonrón y sencillo, ambos impulsadores de un par de carreras, para acabar con las esperanzas de continuidad de los Filis.

Martinez llegó al partido después de una apertura excelente en la derrota por 3-1 que también sufrió en el segundo juego, pero sin que tuviese apenas apoyo del bateo.

En el sexto le faltó la magia que mostró en el segundo, pero su problema fue la perdida de velocidad de la recta, que no llegó a las 90 millas por hora y cuando quiso poner la pelota por el centro de la zona de “strike”, Matsui le cazó dos que iban a ser su perdición.

El bateador designado japonés aprovechó la debilidad de la recta de Martínez y al concluir el tercer episodio ya había impulsado las cuatro primeras carreras para un parcial de 4-1 del que los Filis nunca se iban a recuperar.

Martínez no quiso extenderse en comentarios sobre lo sucedido, simplemente admitió que Matsui le había “dado” y aunque había sentido algo de molestia en el pecho que no le permitió respirar bien, no había ningún tipo de excusa ante la derrota.

El manejador de los Filis, Charlie Manuel, lo volvió a defender e inclusive lo sacó del partido cuando acabó el cuarto episodio sin que permitiera a los fanáticos de los Yanquis abuchearlo o meterse con él mientras hubiese abandonado el montículo.

La gran interrogante ahora para el ganador de tres premios de Cy Young es conocer cual va a ser su futuro y planes para la próxima temporada.

Martínez, que ganó más de dos millones de dólares tras fichar con los Filis a mitad de la temporada, dijo sentirse satisfecho con lo conseguido, una marca ganadora de 5-1 y 3.63 de efectividad en nueve salidas, pero necesitaba asimilar las dos últimas derrotas y tener tiempo para pensar.

El Nacional

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