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Rojas Nina dice comisión no recibe fondos  Gobierno

Rojas Nina dice comisión no recibe fondos  Gobierno

El doctor Domingo Porfirio Rojas Nina, alto comisionado de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, aclaró anoche que esa entidad no recibe dinero del Gobierno ni de entidades privadas del país o el extranjero.

En una carta al director de El Nacional, el jurista se queja de que el editorial de este diario del pasado jueves cuestionara a todos los representantes de entidades defensoras de los derechos humanos.

En la misiva, el doctor Rojas Nina aclara que asumía su defensa de manera personal, porque lleva 30 años defendiendo honoríficamente a personas de escasos recursos a quienes han violado sus derechos.

Afirmó que nunca ha sido un usurpador de funciones, no ha mancillado la ética profesional, ni se ha manchado con el oro de la corruptela y el soborno.

Sostuvo que nunca ha defendido delincuentes, sino los preceptos legales y la Constitución e insistió en que no podía callar ante los conceptos emitidos en el editorial del día 8 de este mes.

A continuación, el texto de la carta:

“Con sorpresas y angustias, leí el Editorial escrito por usted, intitulado “Falsos Apóstoles”, en ese vespertino el jueves 8 de los corrientes.

“Jamás pensé que usted concibiera echar en un mismo saco a todos los estamentos de Derechos Humanos, especialmente a mi humilde persona sin mencionar nombres, y la institución que pertenezco la cual goza de personería jurídica reconocida mediante Decreto del Poder Ejecutivo tal lo establece la ley.

“Y que penoso cuando se trata de herir conductas y reputaciones ganadas con lágrimas, hambre, sacrificios, dignidad y honor, poniéndose en duda y hasta ofender a quien lucha, y hablo en mi nombre, no en el de otros, en el ejercicio de sus prerrogativas ciudadanas, a favor de tantos infelices, pobres y desamparados, sin percibir ni exigir recompensas materiales como quien esto escribe.

“Como quien calla otorga, no debo jamás silenciar los conceptos del mencionado Editorial, pues tengo 45 años de noble ejercicio profesional de la Abogacía, habiendo ocupando diversas funciones desde sirviente, mensajero, guardián, Procurador Fiscal en mi pueblo de San Cristóbal, Secretario de Estado varias veces, Director de varias instituciones, y así más de 30 años en la defensa de los Derechos Humanos.

Nos duele, causándonos inquietud, cuando son expresiones de un amigo con quien jamás, jamás he tenido ninguna disparidad ni controversias ni he ofendido nunca ni siquiera con el pensamiento, no ser el reconocimiento de muchos de sus valores y aportaciones a la República con virtudes, y defectos, igual que quien dirige esta carta a usted.

“Y yo curado de algunas heridas, me identifico con Amado Nervo al decir ¿Cuál es la más sublime sorpresa? La del que encuentra a Dios dentro de si mismo.

“Don Radhamés, tratar de descalificar y llamar “falsos apóstoles” a quien tiene una tradición de luchas inconmensurables y dudar de la ilegalidad de la Institución que pertenezco no solo es un error, sino un agravio, una herida, y menosprecio injustificado y doloroso que amerita una corrección de tales conceptos, para que la misma cicatrice, ya que siempre abogamos por la paz, unidad, el respeto al derecho de los demás, la libre expresión del pensamiento mediante palabras escritas o por cualquier otro medio pero que no sean atentatorias al trabajo y la moral de las personas. Yo nunca he defendido a delincuentes, sino los preceptos Constitucionales y legales, no las acciones contrarias al orden y el sosiego ciudadano que es en parte la obligación de los activistas de los Derechos fundamentales.

“Nunca hemos mancillado la ética profesional y mis manos, pudiendo probarlo, no se han manchado con el oro de la corruptela ni el soborno, no usando diatribas para nadie, porque también soy educador, maestro por antonomasia; no perfecto ni infalible sin con imperfecciones como todos los ciudadanos, falible, no erudito, que exhortamos a los llamados todólogos y presuntos santos al observar las frases de Jesús ante la Magdalena cuando fue acusada ante ricos de la época y a quienes él les dijo: “Aquel de vosotros que esté libre de pecados que arroje la primera piedra”.

“La Constitución de la República consagra la libertad de asociación, así de organización sindical y gremial, así expresa que nadie se le puede obligar hacer lo que la ley no manda ni prohibírsele lo que la ley no prohíbe. La ley es igual para todos.

“Jamás he sido usurpador ni falsario, sino un humilde servidor de muchos pobres a quienes representamos como parte del pueblo, recibiendo diariamente entre cinco siete y ocho personas que acuden en busca de soluciones y problemas de diversas naturalezas.

“También acatando la vigencia de los Tratados y Convenciones aprobadas por el Estado y el Congreso Nacional que constituyen leyes de aplicación inmediata en el País entre otros la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Convención de los Derechos de la mujer, Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, la Convención sobre los Derechos del niño, Convención Interamericana sobre Derechos Humanos, Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura; Pacto Internacional de Derechos Civiles y políticos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Declaración de Acción de Viena, entre otros de los cuales nuestra nación es parte así miembro de la Organización de Estados Americanos OEA, y Fundadora de las Naciones Unidas.

“También fue aprobado el Protocolo de San Salvador, la Convención de Belén, Convención de Belén do para, Convención sobre desaparición forzada de personas.

“Como de quien se quiere es que se siente, yo no podía silenciar jamás ese editorial, cuyos temas, no analizamos por el cariño, respeto y admiración hacia usted, pues amigo no es quien te hace reír ni llorar, sino quien te expresa la verdad, con la debida consideración tal se puede colegir de la presente misiva.

“La entidad que pertenezco no recibe beneficios económicos del Gobierno ni entidad privada Nacional o extranjera.

“Aunque yo sea tal vez una arcilla con poco valor, sin embargo he sabido vivir entre las flores. Soy defensor de la Paz, el orden y la razón.

“Hay don Dadhamés, si nuestro eterno amigo, fundador del Comité Dominicano de los Derechos Humanos y defensor de ellos, doctor Héctor Cabral Ortega estuviera vivo, (que diría hoy?

“Esta carta que le envío es sin intención de que sea publicada, salvo su mejor parecer”.

El Nacional

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