Hollywood, CA.- Que Roman Polanski es uno de los mejores directores trabajando actualmente en el cine, no está puesto en duda.
Es por eso, y para acomodar sus muy notorios problemas legales que no le permiten regresar a los Estados Unidos, que su nueva película, con una historia que tiene lugar en Brooklyn, Nueva York, fue filmada en París, Francia.
Nos referimos a Carnage, la cinta adaptada de la obra teatral, God of Carnage, original de Yasmina Reza (quien también, con Polanski, co-escribió el guión), que causara sensación en su puesta en escena en Broadway y ganara premios Tony a la Mejor Obra de 2009, y Mejor Actriz para Marcia Gay Harden (papel ahora a cargo de Jodie Foster).
La trama, que se desarrolla en tiempo actual, relata el encuentro de dos matrimonios interpretados por Jodie Foster y John C. Reilly, y Kate Winslet y Christoph Waltz, que se reúne para discutir el pleito semi-violento que los hijos de las parejas tuvieron en la escuela.
La discusión, que comienza de la manera más civil y cordial, degenera en un altercado que deja al descubierto ciertos aspectos de la sociedad y cultura moderna, temas que apuntan a la intención de la pieza.
Sobre esto, su brillante carrera profesional, y su turbulenta vida personal, Roman Polanski habló extensamente.
Jorge Cámara: Has respetado la pieza teatral sin abrirla y sin traer nuevos elementos a ella como generalmente sucede. ¿Por qué decidiste filmarla así?
Román Polanski: Yo pienso que si adaptas una pieza teatral debes ser fiel a ella, porque de otra manera puede parecer falsa o artificial.
No entiendo por qué hay tanto miedo en presentar algo en un lugar cerrado. Para mí eso es muy atractivo.
Hay algunas películas que vi en mi niñez y juventud que me impactaron enormemente y han influenciado mi trabajo. Hamlet de Laurence Olivier, por ejemplo, en la que todo sucede en los corredores y escaleras de un extraño castillo.
Lo que me atrajo de esta obra y lo que disfruté viéndola, fue la sátira y crítica a los valores convencionales de la clase media, la hipocresía, la política correcta. Yo no recuerdo a ningún otro director que no haya hecho trampas filmando en tiempo actual.
Aún Hitchcock hizo trampas filmando La Soga. Pero en esta película no hay trampas. Todo lo que pasa en esta película sucede en el mismo tiempo exactamente que la película dura.
J.C.: Como director, ¿cuáles fueron entonces los desafíos de filmar todo en un mismo lugar y hacerlo interesante?
R.P.: Hay muchas cosas que tienes que tomar cuenta. Dirigir en grandes espacios a veces es como dirigir tráfico. Aquí tienes a cuatro personas en una habitación y tienes que decidir quién está viendo a quien, quien está hablando con quien. Tienes utilizar ángulos de manera que el espectador sea como la quinta persona en el departamento, sin que se dé cuenta. No debe estar consciente de que la cámara se mueve, de los acercamientos. Eso es difícil. Pero esto no quiere decir que no me gusten los grandes espacios. Películas como Tess o Pirates tuvieron también muchos desafíos. Lo que me gusta es resolver los problemas técnicos, y en esta película tuve muchos, porque todo tiene lugar en un set y debes filmarlo de una manera realista sin que nadie se dé cuenta.
J.C.: En una historia como esta, con solamente cuatro personajes, me imagino debe ser muy importante encontrar a los actores justos. ¿Cómo fue ese proceso?
R.P.: La primera fue Jodie, ella aceptó inmediatamente. Después vino Kate, nos reunimos y hablamos y eso fue todo. Después, mi agente que también representa a Christoph, me dijo que él quería verme, pero yo estaba encerrado, arrestado en mi casa, o digamos de vacaciones (ríe), de modo que sería interesante que él me visitara.
Más interesante que cuando el jefe de la policía de Bern vino a verme (ríe). Y Christoph vino y hablamos de la obra y eso fue lo que pasó. En cuanto a John, un personaje muy difícil, fue la directora de reparto de The Ghost Writer quien lo sugirió.
Tuve mucha suerte en encontrar cuatro actores de calidad, que verdaderamente se llevaron muy bien y pasaban todo el tiempo juntos, lo cual no siempre sucede. Se respetaron mucho, sin que ninguno tratara de sobrepasar al otro.
J.C.: Después de nueve cortos, tu primer largometraje, Knife in the Water, fue estrenado con gran éxito cuando tenías solamente 29 años. ¿Qué películas sientes te inspiraron a dirigir cine?
R.P.: Bueno, ya hablé de Hamlet. Cuando tenía como 14 años vi Odd Man Out de Carol Reed con James Mason.
Es una película fabulosa, y yo creo que, virtualmente, de alguna forma, he estado tratando de rehacerla en todas mis películas. Yo vivía en Krakow, en el período comunista todavía bajo Stalin.

