Los cambios de dirigentes de un partido a otro han convertido estas elecciones en una especie de mercado de subasta, donde con dinero y puestos electivos compran y venden conciencias y modifican conductas, según aprecian analistas políticos.
Esos cambios de actitudes y esas aspiraciones desmedidas y desenfrenadas por alcanzar a cualquier precio un puesto por seis años ha provocado la repulsa de un sector nacional que ve la política como un sucio negocio.
En los últimos 50 años en la política criolla no se había visto tanto transfuguismo como en los últimos meses, en el que dinero mata el honor.
A horas de concluir el plazo para inscribir candidaturas, los candidatos que ganaron sus convenciones o que fueron proclamados por sus partidos están en vela, por temor a ser eliminados de la boleta a último momento.
Fruto de esa decepción que han causado las modificaciones de las conductas de políticos, ha surgido un grupo que sugiere que se incluya en la boleta el apartado Ninguno como forma de rechazo a los candidatos presentados por los partidos.
Rabia y pena ha causado en ciudadanos, el desmoronamiento de un día a otro por la ambición de un cargo, de figuras que se tenían como emblemáticas en el aspecto moral y ético.
Cuando el año pasado seis diputados reformistas pasaron a formar parte del PRD, automáticamente obligaron al presidente Leonel Fernández a pactar con el ingeniero Miguel Vargas Maldonado la aprobación de la nueva Constitución.
Posteriormente, los peledeístas conquistaron algunos perredeístas. Estos respondieron convenciendo a otros.
En el curso de esta semana, el PRD, el PLD y el PRSC exhiben como trofeos los dirigentes que se han sonsacado mutuamente.
Ambición por seis años
La ambición por los cargos electivos se incrementó con la modificación a la Constitución aprobada recientemente que establece de manera transitoria que los escogidos en los comicios del 16 de mayo tendrán un período de seis años en vez de cuatro para unificar las elecciones congresuales y municipales en el 2012. Esa enmienda a la Carta Sustantiva fue acordada por el presidente Leonel Fernández y el presidente del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, acogiendo un reclamo de que el país no podía estar constantemente en campaña.
