¿Qué Pasa?

Teatro, danza y canto lírico en lucha cerrada

Teatro, danza y canto lírico  en lucha cerrada

José Rafael Sosa

www.joserafaelsosa.com

Las nominaciones de la Asociación de Cronistas de Arte en el área clásica tienen, en general, un rotundo olor a justicia.

Hay exclusiones, como la de Haffe Serulle como director teatral, quien impactó con La Residencia, un caleidoscópico espectáculo de palabras y actuaciones, que tuvo el protagónico de la maestra María Castillo, quien sí resulta nominada como actriz del año.

Para explicar la ausencia, puede alegarse que ninguno de los cinco directores y directoras nominados figura por obra y gracia, dada la calidad que mostraron con sus proyectos: Manuel Chapuseaux, quien dio cuerpo a una nostálgica y bien lograda dramaturgia de Patricia Muñoz (Acorde Final); Mario Lebrón, quien logra probablemente la que fuera su mejor representación con La Venus de las Pieles; una María Castillo que se recreó al tomar la pieza clásica de Tennessee Williams en Bellas Artes; Waddy Jáquez que estuvo a la altura de cualquier escenario de Broadway con el musical In the Heights y una consistente y firme Ruth Alfonsina, con su inusual y deslumbrante Iremos a Verona.

Haffe Serulle debió estar, pero… ¿en lugar de quién, sin cometer una grosera omisión? Aquí la rigidez de la limitante numérica opera como guillotina.

Talentos actorales

Renglón competitivo por la calidad de los nominados, deja ver con claridad que la estatuilla puede llegar, y se hace honor a la justicia, a manos de Félix Germán, por su desempeño en Un Tranvía llamado Deseo; el jovencísimo Javier Gullón, que nos erizó la piel en In the Heights y un afirmado Josué Guerrero en La Venus de las Pieles, sin dejar de reconocer que Antonio Melenciano y Luis José Germán lo merecerían.

Entre las actrices, vaya usted a ver: María Castillo fue impecable en La Residencia, pero Laura Lebrón dio la sorpresa del teatro en 2014, sin dejar de aceptar que Karina Noble se echó encima el peso dramático del Tranvía aquel y que Patricia Muñoz, polivalente como autora y actriz, nos produjo una placidez del alma por el giño de lo bien logrado en escena.

Lo clásico se calienta

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