QUITO, (BBC mundo). La detención del ex árbitro ecuatoriano Byron Moreno Ruales por tenencia de heroína en el aeropuerto JF Kennedy de la ciudad de Nueva York «es una vergüenza nacional», le dice a BBC Mundo -y lo repite en todos sus programas- Guifor Trujillo, periodista deportivo.
En una revisión de rutina, las autoridades del aeropuerto indicaron que le encontraron diez bolsas de la droga adheridas a su cuerpo, con un peso conjunto de poco más de seis kilogramos.
«Lo lamento por su familia, pero es un hombre público, conocido internacionalmente por haber actuado en una justa mundialista, el país siente vergüenza», agrega este periodista deportivo quien entrevistó en más de una ocasión al referí y cubrió el mundial de Corea y Japón 2002, que marcó la carrera de Moreno.
Desde un plano más personal, el árbitro Patricio Carpio, amigo y ex colega, se muestra sorprendido y entristecido por la noticia llegada desde Estados Unidos.
«A uno le apena saber que una persona, que tuvo su trayectoria, se vea involucrado en hechos que son sin duda lamentables», señala a BBC Mundo Carpio, quien compartió con Moreno el honor de ser árbitros seleccionados por la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) y continúa dirigiendo hoy en la primera división ecuatoriana.
El hecho de que Byron Moreno, el árbitro más famoso y polémico que ha dado Ecuador, sea capaz de generar desde la condena hasta la pena no sorprende a muchos en este país, ya que desde sus inicios Moreno fue un hombre de extremos.
«El justiciero»
Desde que le dieron la oportunidad de pitar en la primera, tuvo muchos inconvenientes porque los clubs se quedaban en inferioridad numérica debido a los expulsados. Le miraban mal o lo insultaban en una acción y pum roja. Venía otro en la misma acción y pum otra roja. Venía otro también, roja
Patricio Carpio, amigo y ex colega de Byron Moreno
El periodista Trujillo lo recuerda como un árbitro justo que, como su colega argentino Javier Castrilli, llegó a ser calificado de «justiciero» por su forma de imponer el reglamento en el campo de juego, aunque «exagerado en cuanto a sus decisiones».
«A él le costó muchísimo imponer su estilo», dice Carpio y agrega: «Diríamos que aplicaba las reglas a rajatabla. Saliéndose un poco de lo que a nosotros como árbitros nos tratan de inculcar, que tengamos sentido común y apliquemos las reglas con criterio».
«Él, desde que le dieron la oportunidad de pitar en la primera, tuvo muchos inconvenientes porque los clubs se quedaban en inferioridad numérica debido a los expulsados. Le miraban mal o lo insultaban en una acción y pum roja. Venía otro en la misma acción y pum otra roja. Venía otro también, roja».
Pero Carpio sostiene que a la larga esta conducta tan estricta le dio resultados a Moreno, ya que primero se ganó el miedo y luego el respeto de los jugadores, y además lo llevó a dirigir mundiales juveniles, la Copa América, las eliminatorias sudamericanas y luego una Copa del Mundo.
En Corea Japón 2002 Moreno se haría famoso a nivel mundial, no por ser el segundo árbitro ecuatoriano en dirigir en una cita mundialista, sino por sus decisiones en el partido Corea del Sur-Italia, donde le otorgó un penal a los locales, anuló a instancias del juez de línea un gol a los italianos y expulsó al ídolo azzurro Francesco Totti.
Un 2002 inolvidable
Mientras en Seúl salieron comerciales publicitarios de productos inspirados en el accionar de Moreno, en Italia los tifosi no le perdonaban la eliminación de su selección en octavos de final.

