Cine y sociedad
Es comprensible que los actores acepten interpretar diferentes tipos de personajes con el propósito de mantenerse activos y vigentes. Aun así los hay quienes son exigentes y selectivos, Brad Pitt por ejemplo, y los hay también a quienes no le quita el sueño los roles o caracteres que les pidan representar. A ellos solo les interesa el cheque que recibirán por su trabajo. Pierce Brosnan es un buen ejemplo dentro de esta categoría.
En consecuencia, The November Man es una genérica, predecible y reiterativa película de espionaje que no tiene en absoluto nada que ofrecer. De hecho, dada la conexión pasada entre Brosnan y el agente 007, este film concluye como una copia o una película menor y barata de un James Bond cuyos estándares lucen en comparación muy superiores. Brosnan da vida aquí a Peter Deveraux , un ex agente de la CIA ahora en retiro que vuelve a la acción, a su pesar, porque una misión que solo él puede llevar a feliz término, le reclama. ¿Quieren ustedes un argumento más convencional, necio y gratuito que este? Es difícil de creer que la historia esté basada en una novela de una serie escrita por Bill Granger, puesto que todo en el film resulta tan trillado y carente de inspiración que uno no puede a veces dejar de sonreír con sorna. Como habrá de suponerse, Brosnan interpreta a Devereaux con la misma intensidad y determinación con la que siempre encarna sus estereotipados héroes de acción, y eso de algún modo ayuda. Por cierto, los muertos se acumulan aquí, sin concierto ni emoción, como si de cualquier videojuego se tratara. El personaje de Brosnan, al igual que la incoherente trama, no tiene ningún sentido, pero él se empeña en demostrar lo contrario.
Por fortuna, la puesta en escena del director Roger Donaldson es ágil y genera un apreciable nivel de tensión. El guion, sin embargo, es demasiado endeble y repleto de clichés como para que pueda ir más allá de lo obvio y esquemático.

