Nueva vez, Teatro Efusión vuelve a las tablas para mostrar el potencial artístico de sus jóvenes integrantes de cara al multi-espectáculo que coordina danza, teatro, canto coral, teatro negro, aspectos desarrollados además sobre recursos técnicos utilizados con estética y sentido de práctica trascendencia en lo referente a vestuario, escenografía, música, luces y dirección artística. En esta oportunidad, el argumento vierte un poderoso y hermoso grito por la preservación medioambiental, al tiempo que permite una nueva entrega escénica que se diferencia del simple llamado ecológico por la consistencia del trabajo estético que le imprimen los directores de Tierra. Se muestra lo válido de un arte de nivel hecho por estudiantes, amateurs y algunos profesionales católicos, para destacar en escena temas y tópicos de importancia social o de fe. Normalmente, se le concede al arte cristiano la buena fe de la fe, entendiendo que se debe reconocer como bueno lo que pudiera no ser tan bueno, a partir de que se hace en nombre de la evangelización o el mensaje de que se trate. Pero, no es éste el caso. El Teatro Efusión se está involucrando en retos artísticos cada vez más demandantes y que demandan de estudio, talento, actitud, garras y constancia. Y en ese plano, el arte que hace Efusión, es arte que debe ser juzgado sin condescencias. La actuación teatral, los coros, los solos, el vestuario, la escenografía, la dirección de arte, todo se suma a un concepto respetable y digno. Vale el respaldo que tuvo entre sus patrocinadores Pinturas Tropical, Herbal Esssences, Banco León, Oxam, Variedades en TV, Ballet Alina Abreu, Brunch, Adrian Tropical, y Barrick Pueblo Viejo.

