LOS ANGELES, (AFP).- «Tokyo Sonata» es la última cinta del japonés Kiyoshi Kurosawa que llega a Estados Unidos tras recibir varios premios internacionales en 2008, cuando el cineasta ni sospechaba que su historia de desempleo y opresión social se convertiría en un tema dramáticamente universal.
«El tema que más me preocupa ahora es qué es realmente la generación del siglo XXI. ¿Por qué es tan confusa y confundida? ¿Por qué es tan diferente de la gran visión de futuro que teníamos en el siglo anterior? ¿Quién es responsable de la manera en que resultó (todo esto)? Es difícil encontrar la respuesta», dijo en mesa redonda en Los Angeles este cineasta de 53 años.
La historia de Kurosawa se ambienta en el Tokio de hoy y se cuenta a partir de «una familia japonesa común» de cuatro integrantes, donde el padre de familia, un empleado devoto de su trabajo, pierde su puesto y es incapaz de contarlo a su esposa, una amable ama de casa, a un hijo casi en la adultez ni tampoco a otro en edad escolar.
Aunque «Tokyo Sonata» abre una ventana a la cultura nipona y muestra costumbres antagónicas para otras regiones, la universalidad de su tema es asombrosa, tanto que en un estreno en Los Angeles, una sala con más de 300 personas consultaba al cineasta si en Japón ya sospechaban hace dos años de la hecatombe del mundo financiero y sus secuelas sociales.
