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Un espacio para inmundicias  en  el centro de la Capital

<P>Un espacio para inmundicias  en  el centro de la Capital </P>

El Pequeño Haití, un sector enclavado en el corazón de San Carlos en el Distrito Nacional, es un ejemplo del abandono y de la mirada indiferente de las autoridades municipales, el Ministerio de Salud Pública y otras instituciones.

Basta con echar una mirada con ojo crítico para quedar impactado por el contraste que se registra en la zona, entre las chatarras, flores que se venden a bajo precio, el mal olor que se desprenden las aguas cloacales que corren por los contenes y los alimentos que se cocinan en las aceras de las calles, violando todas las normas de higiene.

Los negocios improvisados a ambos lados de las diferentes calles que conforman el Pequeño Haití, evidencian la falta de reglamentación del cabildo de la capital para organizar esta ilegalidad.

Allí se puede comprar desde un pincho hasta la más sofisticada herramienta usada, vegetales, hierbas medicinales, frutas, ropas usadas, zapatos, chancletas, santería, los diferentes tipos de agua utilizados para hechizos  y si tiene poco dinero puede comprar hasta un peluche usado para regalarlo.

Si siente hambre y quiere comer, pero sobre todo si se tiene un estómago preparado para ingerir alimentos en medio de condiciones de insalubridad, puede disfrutar desde un yaniqueque,  salami con frito verde y hasta un chenchén con cangrejo.

Pero si desea un corte de pelo, también puede hacerlo en las peluquerías que están en las aceras, y mientras espera puede tomarse un té o un café.

A la situación de los negocios improvisados que ocupan las dos aceras, se agrega que los vehículos son estacionados a ambos, constituyéndose en un peligro para los compradores, visitantes y residentes en la zona, porque tienen que caminar en medio de las calles.

También los montones de basura, desperdicios de construcción y de madera con clavos, colocados en las aceras se constituyen en un peligro para los obreros que transportan mercancías con calzados inadecuados.  

Además de estos peligros hay otros que asechan a los que se movilizan en este sector, como es un hoyo ubicado en la intersección de las calles Doctor Hernández Gorjón y Antonio del Monte y Tejada.

En este lugar fueron colocados algunos trozos de madera para evitar que más personas sigan cayendo en el agujero, según narró Fernando Castillo.

El taxista Carlos Manuel Grullón dijo que los males que más afectan este sector son las aguas cloacales que corren por los contenes y la recogida de basura.

“Yo tengo muchos años viendo como corren las heces fecales por los contenes de aquí y cogiendo este bajo, hemos tenido que acostumbrarnos, son como 17 años que tengo en esto”, precisó.

Un foco de contaminación es el área del Mercado Modelo donde se vende pollo, debido a que no se observan las medidas de higiene propias de un lugar donde se expenden alimentos.

En  el área ubicada en el lado de la calle Del Monte y Tejada, la sangre y los desechos de los pollos se pueden ver en el piso, provocando hedor que corta el aliento, pero ante esta situación  el Ayuntamiento del Distrito Nacional  ni Salud Pública  hacen nada.

Con relación al mal olor, Grullón argumentó que éste no permite que los turistas que llegan al Mercado Modelo permanezcan en el lugar, alejando así la posibilidad de que compren las mercancías.    

Otro foco de contaminación es un vertedero de basura improvisado ubicado en la esquina formada por las calles Padre Miguel y la Antonio del Monte y Tejada.

Con relación a este vertedero el señor Fernando Miguel Martínez dijo que la basura la recogen cada dos días, pero por el cúmulo de desperdicios debería ser recogida todos los días.

UN APUNTE

Acciones pasadas

El 27 de noviembre de 2010 el Ministerio de Salud Pública clausuró ocho pensiones en el lugar como medida de prevención del cólera. Asimismo,  fueron adoptadas otras medidas por el Ayuntamiento del Distrito Nacional, ambas instituciones buscaban  elevar los niveles de salubridad  y permitir el tránsito de personas por las aceras, Sin embargo a más de un año la situación empeora.

El Nacional

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