Opinión

Un millón de voces verdes

Un millón de voces verdes

Un millón de voces es eso, un millón de voces.Un millón de pasos es eso, un millón de pasos.
Una marcha verde es eso, una marcha verde. Un clamor, una esperanza.

Una marcha verde de un millón de personas es una esperanza repartida, una búsqueda de paz.
No es la afiebrada amenaza de una mente enferma.

No es el amurallado temor de quienes se resisten a compartir lo acumulado.
No es la armada ambición de los des/almados.
No es la violencia en marcha.

Es lo que queda de patria en mucha gente que ve y siente que la nación está al borde del colapso por la estupidez generalizada, la voracidad sin limites, el armado abuso contra los y las desarmados.
Una marcha de un millón de voces es motivo de celebración porque proclama una visión de futuro en guerra contra un cementerio de sueños e ilusiones inconclusas.

Una marcha de un millón de voces es una reserva forestal, una respuesta a la bioesfera, un llamado a la cordura, un verde recordatorio de que lo que importa es la vida.

Una marcha verde de un millon de personas es un llamado al poder, para que no se convierta en territorio de estériles rivalidades; para que quienes han hecho del poder su obsesión entiendan que nada nos llevamos a la tumba, nada, excepto el amor que sembramos; la ternura que repartimos; la justicia que practicamos.

Una marcha verde de un millon de voces es un llamado a la derrota de las obsesiones, de las compulsiones, de la voracidad acumulatoria, de las trampas del ego.

Una marcha verde de un millon de voces es un recordatorio sobre el inevitable paso del tiempo y su implacable verdad: Por tus hechos te conocerán.

Celebremos este llamado como herida que aun respira, como espacio donde ventilar los colectivos agravios de manera ciudadana y pacífica.

Como una derrota a los febriles temores, a las obsesiones racistas, al temor a la gente que trabaja sin otra compensación que el deber cumplido.

Escuchen estas trompetas de Jericó. Salgan con la cabeza en alto cuando aun pueden hacerlo. Quienes recomienden lo contrario no ven mas allá de sus ambiciones.

Vistanses de verde y salgan a abrazarse, en esa inmensa celebración de lo que aun permanece.
Duarte, Francisco del Rosario, Mella, Luperón, Salomé, Hostos, Don Pedro Mir, Don Pedro Henríquez, Camila, Ercilia, Andrea Evangelina, Aniana, Mamá Tingó, Francisco Alberto, Manolo, Minerva, Patria, María Teresa, Rosa Duarte, Petronila Gomez, las egresadas del Instituto, Don Juan Bosch, Julia, Juan Isidro, Frank Almanzar, todos nuestros vivos/muertos lideran la marcha, escudo de almas que aun no descansan en busca de su verde paz.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación