La Oficina para la Reorganización del Transporte (OPRET) se ha adueñado de un ala de la parte occidental del puente Francisco del Rosario Sánchez y anuló una zona verde, utilizada para la recreación de los residentes en los barrios de las proximidades, para acumular tierra extraída de las excavaciones para la segunda línea del Metro de Santo Domingo.
El ala verde anulada está ubicada en el puente seco de la avenida Padre Castellanos, antigua 17, perteneciente al barrio Los Guandules.
Camiones de 18 metros cúbicos son utilizados por la OPRET para trasladar a la zona la tierra sacada del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y la avenida John F. Kennedy.
Desde el área verde del puente de La 17 los escombros son trasladados hacia la ribera occidental del río Ozama, donde se ha desalojado familias pobres para el relleno en el barrio Gualey, próximo a los sectores La Posita y La Lechuguera. En tanto, los equipos pesados han destruido parte de las aceras y contenes del área verde.
Según el proyecto, la marginal estará enlazada desde el parque Mirador Norte, en Villa Mella, y el barrio La Zurza hasta la avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó (El Puerto), en el malecón de la Capital.
Proyecto de Balaguer
Ese enlace es parte de un proyecto del fenecido presidente Joaquín Balaguer, quien en la década del 1970 declaró área verde la ribera occidental de los ríos Isabela y Ozama, y para evitar la construcción de viviendas y el crecimiento poblacional militarizó la zona
Allí habitan más de 20 mil familias en las partes bajas de los barrios La Zurza, Capotillo, Simón Bolívar, 24 de Abril, Gualey, Los Guandules, Guachupita, La Marina y La Ciénaga.
En varias ocasiones se desalojó a decenas de familias y fueron trasladadas a Los Alcarrizos, Las Palmas y La Caoba, al Oeste de la Capital, y a El Tamarindo, en la parte Este.
Balaguer tenía en proyecto embellecer el área con recursos propios, pero tardó en su ejecución, debido a las crisis económicas que afectaron al país en la última década de su mandato (1986-1996).
LF posterga proyecto
Pero tan pronto asumió el Gobierno en 1996 el presidente Leonel Fernández desmilitarizó el área, debido a las presiones de las organizaciones de base de la Iglesia Católica y la zona comenzó a crecer en número de viviendas y en población, postergando el proyecto.
¿Qué hizo Hipólito?
En su mandato (2000-2004), el presidente Hipólito Mejía no dio continuidad al proyecto y vacilaba entre el desalojo selectivo o masivo.
No obstante, logró hacer realidad una promesa de la Unión Europea de contribuir con la conservación ecológica del área y en el 2003 firmó un convenio por 418 millones de euros, que serían desembolsados a través de la empresa Saneamiento Ambiental de los Barrios Marginados (Sabamar), retirada del país en el 2007, luego de crear empresas de recogida de desechos, entregar camiones recolectores a organizaciones comunitarias y de sanear cañadas que desembocaban en el Ozama. Esta inversión fue de 18 millones de euros.
Los otros 400 millones están pendientes de desembolso para las obras de en la margen de los dos ríos y el desalojo de viviendas y compensación a las familias.
Como anillo al dedo
Ese acuerdo cayó como anillo al dedo al presidente Fernández, que a través de la OPRET lo ha aprovechado en el relleno de la parte baja de La Zurza, donde se construye la marginal con material extraído para la primera línea del Metro.
Recursos de los europeos
Se desconoce hasta el momento cómo se han hecho los desembolsos prometidos por la Unión Europea para la avenida de la marginal occidental de los ríos Isabela y Ozama y el monto utilizado hasta el momento por el Gobierno para los trabajos iniciales.

