El historiador Piero Gleijeses, autor de un libro analítico de las consecuencias y causas de la Guerra Patria de Abril de 1965, cuya primera edición dominicana se puso a circular esta semana, dijo que la política norteamericana hacia América Latina es la misma hoy que cuando se produjo la segunda intervención militar en el país.
El académico, profesor de la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos, dijo que los cambios ocurridos en las sucesivas administraciones norteamericanas no han influido para nada en un cambio de mentalidad, ya que según dijo, los norteamericanos se consideran superiores, tienen un criterio racista hacia América Latina y se consideran con el derecho a decidir el destino de esos países.
Al respecto, tomando el tema de la revuelta de Abril, dijo que la intervención militar norteamericana que la frustró, ha querido ser atribuida a la política aplicada por la administración de Lyndon B. Jonson, pero realmente éste sólo le dio continuidad a la que aplicó la administración de John F. Kennedy (en cuyo gobierno se fraguó el golpe de Estado contra el presidente constitucional Juan Bosch).
Sobre la mentalidad norteamericana, dijo que un cambio de administración, como es el caso de Barack Obama, no ha permitido que la visión que tienen sobre América Latina cambie.
No hay perspectiva de cambio hacia la región de América Latina, puede que me equivoque, pero en la campaña electoral no se habla de América Latina ni de política exterior, dijo.
El historiador, nacido en Italia, que visita el país para la puesta en circulación de la edición dominicana de su libro La Esperanza Desgarrada fue el invitado ayer al almuerzo de los medios de comunicación del Grupo Corripio, donde estuvo acompañado del ingeniero Hamlet Hermann, responsable de la edición dominicana de su obra.
En su intervención, lanzó duras críticas contra muchos de los actores principales de la insurrección de abril y sus opositores.
Acusó a Héctor García Godoy, presidente provisional del país tras las negociaciones entre los invasores norteamericanos y el Gobierno Constitucional de Caamaño, de ser un cínico y un traidor, al indicar que anunció que haría un gobierno de reconciliación nacional, pero una vez juramentado, entregó los principales cargos a personeros del gobierno contrarrevolucionario, que allanaron el camino para las elecciones del 1966 ganadas por el doctor Joaquín Balaguer.
Gleijeses defendió el valor personal y la honradez del ex presidente Antonio Guzmán, de quien dijo no llegó a ser presidente provisional, debido a su oposición a firmar a los norteamericanos un cheque en blanco que posteriormente les permitiera lanzar una campaña de exterminio contra los constitucionalistas.
Opinó que esa negativa se debió a la identificación de Guzmán con los ideales del profesor Juan Bosch.
Dijo que Bosch era la obsesión de los norteamericanos y que el eje de su política era impedir que volviera al poder.
Precisó también que 30 horas después del alzamiento militar contra el Triunvirato, cuando los constitucionalistas prácticamente tenían el poder en sus manos, fue que los norteamericanos entendieron que el movimiento tenía como eje central reponer a Juan Bosch en el Gobierno.
Antes de ello, dijo, para los norteamericanos las diferencias entre los constitucionalistas y los golpistas, era un pleito entre militares corruptos en una república bananera.
Contó que desde hacía un tiempo estuvo alejado de los vaivenes de la política dominicana, involucrándose de nuevo en ella cuando los cubanos le dijeron que querían hacer una nueva edición de su obra, para lo que puso como condición ampliarla.
Precisó que para ello volvió a los archivos del gobierno de los Estados Unidos, donde ya muchos documentos habían sido desclasificados y pudo obtener nuevas informaciones que le sirvieron para ampliar su libro sobre Abril.
Entre otros, dijo haber tenido acceso a muchas comunicaciones entre el Departamento de Estado y la embajada norteamericana en Santo Domingo, que le permitieron verificar dudas y sospechas que tenía sobre el proceso y muchos de sus participantes.
En forma crítica, dijo que en los 30 años pasados desde la primera edición de su obra, hasta la actual, en el país, no se han publicado muchas cosas que valgan la pena sobre esos acontecimientos.
UN APUNTE
Carencia de visión
El autor dijo que la carencia de visión de los norteamericanos acerca de América Latina no les permitió, sino 30 horas después de iniciada la revuelta, que el objetivo era reponer en el Gobierno a Juan Bosch. Hasta ese momento, pensaban que la revuelta era un pleito entre militares corruptos de una república bananera.

