Buenos Aires. EFE. Cientos de admiradores del cantautor argentino Sandro acudieron hoy a la sede del Parlamento de Argentina para despedirse de su ídolo, fallecido el lunes a los 64 años a causa de una larga afección pulmonar. A falta de varias horas para el comienzo del velatorio, que está previsto para las 14.00 (17.00 GMT), los seguidores de «Sandro de América» formaban una fila de 400 metros que obligó a cortar el tránsito en los alrededores del Parlamento, en el centro de la capital argentina. En la casa de Sandro, en la ciudad bonaerense de Banfield, un numeroso grupo de admiradores se reunió anoche en una vigilia en recuerdo del artista, al que escribieron cartas de despedida y cantaron una de sus canciones más populares, «Rosa, rosa», de la que se vendieron 1,5 millones de copias. Las radios y canales de televisión se colmaron de llamados de la audiencia, la mayoría mujeres de 40 a 50 años, para expresar su dolor y recordar la exitosa carrera de Roberto Sánchez, el verdadero nombre del cantautor, muerto el lunes en un hospital de la ciudad de Mendoza, a 1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires. Los medios audiovisuales repiten las más populares canciones del artista y las últimas entrevistas, entre ellas una de fines de 2008, cuando repudió al «maldito cigarrillo», reconoció que él era el «único culpable» de su enfermedad y confirmó la decisión de someterse a un trasplante de corazón y pulmones «a medida» para «poder seguir viviendo».
Los diarios dedicaron grandes espacios al fallecimiento de Sandro, también apodado «Gitano», 45 días después de haber sido sometido a un trasplante de corazón y pulmones como único remedio a una enfermedad pulmonar crónica que padecía desde comienzos de la década de los años 90. Susana Giménez, la presentadora más popular de Argentina, dijo que el fallecimiento de Sandro causó dolor «como si se hubiera muerto Carlos Gardel», mientras que su colega Mirtha Legrand aseguró que el artista «ya es un mito» como el cantor de tangos.
Un rey
Sandro murió como un rey, dijo su esposa Olga Garaventa a la presentadora de televisión Mirtha Legrand, en conferencia telefónica.

