Nairobi. EFE. Más de la mitad de los 6.900 millones de habitantes del mundo son ya urbanos y, de ellos, 2.570 millones viven en ciudades de países de ingresos medios y bajos expuestos a graves riesgos, según el Informe Mundial de Desastres 2010 de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR).
El documento, presentado por primera vez fuera de Ginebra, alerta de que la rápida y a veces improvisada urbanización acarrea riesgos tangibles sobre todo para los 1.000 millones de individuos que habitan en barriadas insalubres en las ciudades.
Un mejor gobierno urbano para evitar la marginación y medidas para combatir el cambio climático, además de la mejora de los servicios sociales son algunas de las recetas esgrimidas por la Cruz Roja para atenuar posibles situaciones catastróficas.
Un futuro propenso al desastre es evitable. Tendencia no es destino, repitieron en varias ocasiones los ponentes, entre los que se encontraban James Kisia, vicesecretario general de la Cruz Roja de Kenia, y Helena Molin-Valdes, subdirectora ejecutiva de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres de la ONU.
El subsecretario general de la FICR, Matthias Schmale, recordó a Efe, como ejemplo de las diferencias que se pueden producir en situaciones similares, que Chile y Haití sufrieron terremotos con muy poco tiempo de diferencia entre uno y otro, y los efectos fueron muy diferentes.
El del país andino fue incluso de mayor magnitud, aunque no fue en la capital, pero se vio mucha menos destrucción y mucha menos muerte en Chile (que en Haití), debido, según explicó, a la mayor inversión en prevención de desastres y en soluciones de vivienda más seguras por parte de Chile.
Si tienes más recursos, invertirás más en prevención y estarás mejor preparado, concluyó Schmale.
Los riesgos de desastre, agregaron, se derivan más de la desigualdad que de la pobreza, como sucede en América Latina, región en la que, según la FICR, hay una tasa de homicidios un 40 por ciento superior a la media y una amplia percepción de que los gobiernos sólo atienden a la elite económica. El acceso a la sanidad o una situación de mayor salubridad siguen siendo brechas demasiado grandes entre los suburbios urbanos y las ciudades más desarrolladas, en las que la mortalidad infantil debido a la diarrea es impensable, mientras que es algo común en países como Kenia, según el informe.
En América Latina, África y Asia, reseña el texto, casi el 50 por ciento de los moradores de barriadas urbanas contraen enfermedades derivadas del escaso acceso a agua potable y a servicios sanitarios.
El informe muestra también cómo barriadas de Caracas, Managua, Santa Fe (Argentina) o Tegucigalpa están construidas en zonas de riesgo.
En Número
1,000
Millones
de personas viven en barrios insalubres de las ciudades.

