Julio Ramírez Rosa
especialista ingeniería hidráulica
De entrada la presa de Guaigüí permitirá al Estado ahorrar mil millones de dólares al año, solamente en la reducción de combustibles fósiles.
Amén de la eliminación de los riesgos con la crecida del río Camú y la garantía de riego para la producción agrícola en la zona.
Aunque muchos dicen que el proyecto de la presa y obras conexas afectarán predios ganaderos, agrícolas y viviendas, esa institución construirá 166 viviendas para las familias afectadas siguiendo los estándares del Banco Mundial, así como una escuela de ocho aulas, iglesia, clínica rural, cuartel policial, mercado informal, salón de usos múltiples y una oficina administrativa.
La obra hidráulica permitirá satisfacer la demanda del nuevo acueducto de La Vega por un periodo de 20 años y garantizará agua en 86,459 tareas sembradas de arroz y otros rubros que son irrigadas por los canales Camú, Las Rosas y Hato Viejo.
La presa de Guaigüí generará 12.5 giga watts hora al año lo que permitirá ahorrar 22,482 barriles de petróleo al año.
Esa es la razón por la que diversos sectores de La Vega han retonado los reclamos para que el Gobierno continúe con los trabajos.
Los reclamantes ponen de relieve que este embalse es la única vía para controlar las inundaciones en la ciudad y en zonas agrícolas, que provocan los desbordamientos del río Camú en épocas de lluvias.
Y estamos en temporada ciclónica, lo que aumenta el temor de miles de familias residentes en zonas vulnerables de la ciudad de La Vega y en zonas agropecuarias.
Mucha gente se pregunta por qué el gobierno mantiene paralizada esta obra, considerada prioritaria para los veganos para impulsar el desarrollo de la provincia, si cuenta con un financiamiento internacional y su ejecución está a casi la mitad.
Se ha dicho que la paralización de los trabajos de construcción de la presa implica una penalización de 200 mil dólares mensuales para el Estado dominicano, consignado en el financiamiento.
Representantes de la sociedad vegana reclaman con insistencia al presidente Danilo Medina disponer la terminación de la presa, señalando que es en estos momentos la principal prioridad de la provincia.
Legisladores, empresarios, comerciantes, núcleos de profesionales, productores agropecuarios, dirigentes comunitarios y autoridades municipales y provinciales destacan el impacto económico, humano, ecológico que tendría esa obra hidráulica.
Esos representantes provinciales, integrantes del Comité Pro-Desarrollo de La Vega, anunciaron esta semana, en rueda de prensa efectuada en el Palacio de la Gobernación, su decisión de ejecutar una serie de iniciativas encaminadas a lograr que el presidente Medina disponga la reanudación de los trabajos de construcción de la presa.
Asimismo, solicitaron al jefe del Estado que reciba a una comisión de representativos de la provincia para tratar el tema.
Destacan que esta presa es la prioridad de los veganos para garantizar el suministro normal de agua potable a la población por unos 20 años, controlar las avenidas del río Camú, que en épocas de lluvias se desborda e inunda viviendas y miles de tareas de diversos renglones agrícolas.
Aseguran que la presa permitirá la irrigación de más de 100 mil tareas que se cultivan de arroz y otros frutos menores en la provincia, así como la generación eléctrica de cinco megavatios y el fomento del ecoturismo.
Los planteamientos fueron hechos por el senador Euclides Sánchez, el gobernador Andrés Rodríguez Céspedes, el diputado perredeísta Hugo Núñez, el representante local del Colegio Dominicano de Ingenieros, arquitectos y Agrimensores (Codia, José Herimil Marrero; el director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de la Vega (Coraavega), José Coronado, entre otras personalidades veganas.
El senador Sánchez consideró que con la construcción de la presa de Guagüí se daría al traste con el drama humano que viven miles de familias en temporadas de lluvias, la mayoría integrada por agricultores residentes en las inmediaciones de la cuenca del río Camú.
Aseguró que la presa detendría las grandes avenidas del Camú y sus afluentes y con ello se acabaría la pesadilla de muchas familias residentes en barrios de la ciudad de La Vega ubicados en zonas de influencia del Camú cuyas avenidas inundan sus viviendas.

