NACIONES UNIDAS. AP. El gobierno de Barack Obama ha logrado ganar tiempo para zafarse de una situación embarazosa tras el pedido palestino de reconocimiento de su estado ante las Naciones Unidas. Pero quizás ha quedado acorralado.
Estados Unidos y los otros integrantes del llamado Cuarteto del Oriente Medio, una gestión diplomática internacional, establecieron el viernes plazos concretos para la reiniciación de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.
Washington espera que las nuevas conversaciones dirigidas a concretar un estado palestino convenzan a los palestinos de poner en el congelador su pedido de estadidad plena.
Simultáneamente, comprometerse a esos plazos detallados plantea esperanzas de éxito reñidas con la realidad y sujeta al gobierno estadounidense a un proceso que se desarrollará mientras Obama lucha por la reelección.
En procura de evitar un enfrentamiento por la iniciativa palestina, los miembros del Cuarteto _Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas_ emitieron una declaración en la que exhortan a ambas partes a volver a las negociaciones y concretar un acuerdo a más tardar a fines del año próximo.
Mientras tanto hay plazos interinos para el progreso en determinadas cuestiones.
La declaración sólo mencionó al pasar la cuestión del pedido palestino, que suscitó la atención mundial en la Asamblea General de la ONU esta semana.
Dentro de 30 días, dijo el Cuarteto, israelíes y palestinos deberían concertar una agenda para las conversaciones de paz y presentar propuestas amplias sobre territorios y seguridad dentro de los tres meses.
El Cuarteto dijo que esperaba que las dos partes logren progresos sustanciales» en seis meses.
Dijo que Rusia convocará a un conferencia internacional en algún momento del proceso.
UN APUNTE
EL FMI
La directora del FMI, Christine Lagarde, indicóque la recursos del organismo multilateral son suficientes para la actualidad pero palidecen en comparación con las necesidades potenciales financieras».
Nuestra capacidad de préstamo es de cerca de 400.000 millones de dólares, parece suficiente pero palidece en comparación con las potenciales necesidades financieras de países vulnerables.
